LA DELICADA TAREA DEL LÍDER
“Y Jehová dijo a Moisés y Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.” (Números 20:12)
Si hubo un líder en el Antiguo Testamento, tan admirado y renombrado; que pudo conversar con Dios cara a cara. Escogido desde antes que naciera, para ser el libertador del pueblo de Dios y entregara la legislación moral más perfecta que sociedad humana ha podido contar, ese fue Moisés.
Profeta connotado, con cualidades dignas de destacar. Era un mediador entre el Jehová de los Ejércitos y Su pueblo, por 40 años guió al pueblo. Era una tipología de Cristo. Siendo joven era de carácter irascible y vehemente, pero transformado por los diversos encuentros con Dios, se volvió templado y manso. Un hombre obediente y de visión clara. Sin embargo, una sola desobediencia a Dios, le impidió de entrar en la tierra prometida y morir días después en el monte Nebo.
Esto, debe de servir de advertencia para todos los que de una u otra manera tenemos liderazgo delegado por Dios en Su iglesia. Estamos sometidos a Su soberana voluntad y como Pablo les dice a los corintios: “Mas estas cosas sucedieron como ejemplo para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.” (1 Corintios 10:6). Pero, ¿Qué errores cometió Moisés que lo descalificó?
1. INSULTÓ A LA CONGREGACIÓN. Cuando Moisés pidió consejo a Dios, frente a la queja del pueblo, el Señor le dijo: “Toma la vara, y reúne a la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y le sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.” (Números 20:8), Moisés los había soportado tanto a ellos como a sus padres por 40 años. Estaba cansado de las reiteradas murmuraciones; y “Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó. Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oída hora, rebeldes! ¿Os hemos de salir aguas de esta peña? (Números 20:10), los acusó de rebeldes ¡Cuidado! El pastor y/o líder deberá ser muy cuidadoso de observar meticulosamente las instrucciones de Dios. Y no hacer lo que bien le parezca, como Moisés hizo. La congregación puede hacer cualquier cosa, pero, eso no nos da licencia para maltratarlos.
2. DESOBEDECIÓ AL SEÑOR. El Señor le había pedido “y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y le sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.” (Números 20: 8b). Moisés, no le habló a la peña, sino que hizo lo que le pareció: “Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.” (Números 20: 11). Moisés en su enojo con el pueblo, agredió al Señor Jesucristo, como lo confirma Pablo: “y todos bebieron de la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.” (1 Corintios 10:4). La roca representaba a Cristo y lo que él haría más tarde en la cruz, para que todos puedan beber de la salvación que gratuitamente ofrecía. Como líderes muchas veces cometemos desatinos, y nos tomamos licencias que no nos corresponden, afectando la obra del Señor. Y no debemos de confundir las bendiciones del Señor, con la desaprobación del líder.
3. DESHONRÓ AL SEÑOR DELANTE DE LA CONGREGACIÓN. El texto dice: “Y Jehová dijo a Moisés y Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.” (Números 20:12). Esta fue una dura reprensión para el hombre de Dios, que trajinó con ese pueblo por 40 años. Dios acusa a Aarón y Moisés de no creerle para poder santificarlo ante los ojos de la congregación. Y como consecuencia no acompañarán en el ingreso a la tierra prometida. Y aunque Moisés le rogó, Dios no le permitió y con estas palabras Dios no quiso volver a tocar el tema: “Basta, no me hables más de este asunto.” (Deuteronomio 3:26b)
Amados, obedezcamos la Palabra de Dios. Él siempre tendrá la razón y nos se equivocará.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
