UN SERVICIO DE EXCELENCIA 3
“no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”
Filipenses 2:4
El ser herederos de una cultura individualista y competitiva, como lo es la cultura occidental, no debe de sorprendernos el “acomodo personal” de algunos líderes en el ministerio, generando de esta manera un equivocado servicio al Señor y a Su iglesia. Pero a la vez propalando un mal ejemplo y yendo en desmedro de los otros líderes en formación.
Esta es la segunda vez que en Filipenses 2 el apóstol Pablo, reacciona de manera negativa, ante una forma de liderar o de servir al Señor de manera equivocada. Primero, había dicho: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria…” (Filipenses 2:3a). Ahora, dice: “no mirando cada uno por lo suyo propio…” (Filipenses 2:4a). Ambas advertencias nada tienen que ver con un verdadero servicio de excelencia del cual Jesucristo es el modelo perfecto y Pablo uno de sus más próximos discípulos.
Para poder realizar un servicio de excelencia, debemos de obrar con humildad y no solo enfocarnos en nuestros propios intereses, sino también considerar los intereses de los demás.
1. SERVIR CON UNA ACTITUD DE HUMILDAD. Un auténtico liderazgo se despoja de toda actitud individualista, manipuladora y de superioridad frente a los demás. Hay que considerar lo que Pablo dice: “no mirando cada uno por lo suyo propio.” (Filipenses 2:4). La recomendación es tener un liderazgo sano que pueda ser ejemplo y motivación para los demás. Esto, te llevará a considerar que no se puede imponer nada, sino haced todo con una actitud de mansedumbre. Hay que recordar lo que el mismo Señor Jesucristo enseñó: “Obedezcan mis mandamientos y aprendan de mí, pues yo soy paciente y humilde de verdad, conmigo podrán descansar.” (Mateo 11:29 TLA).
2. SERVIR CONSIDERANDO LOS INTERESES DE LOS DEMÁS. Esta actitud nos llevará a ser equilibrados con otros líderes, liberándonos de toda ambición personal, de toda tendencia a ser arrogantes, egocéntricos, egoístas. Y llevarnos a una sana preocupación de quienes comparten con nosotros el ministerio. Conocer sus anhelos, sus intereses, sus frustraciones y cómo salir de ellas. Conocer sus necesidades, sus limitaciones. Apoyarlos en todo momento o circunstancia, como lo haría nuestro gran Maestro y Señor Jesucristo, dejando que ellos también hagan el ministerio al lado nuestro, de tal manera que en algún momento, ellos nos puedan suplir completamente, y nosotros pasar a discipular a otros. Esto sí sería un ministerio de excelencia.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor

Amén 🙏🏼