«ORAR EN MEDIO DE TIEMPOS DIFÍCILES«
«Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot. Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia.»
Habacuc 3:1-2
El libro de Habacuc comienza con una queja sincera del profeta ante la injusticia y la maldad que veía a su alrededor. En Habacuc 1:2-4 leemos su clamor: “¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás;y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? …” Habacuc experimenta lo mismo que muchas veces sentimos nosotros: la tensión de orar y no ver cambios inmediatos en nuestras circunstancias.
El contexto de este libro era un tiempo difícil: Judá vivía en decadencia espiritual, con líderes corruptos y un pueblo que se había alejado de la ley de Dios. Al mismo tiempo, el imperio babilónico crecía como una amenaza de juicio inminente. Eran tiempos de violencia, idolatría y temor nacional. Sin embargo, en medio de todo ello, Dios no había dejado de ser fiel. Por eso Habacuc entiende que la oración no transforma primero las circunstancias, sino que transforma el corazón para confiar en la obra de Dios, aun en medio de la crisis. Habacuc nos hace ver 03 aspectos importantes de la oración en tiempos adversos:
1. Orar en medio de los tiempos difíciles es RECONOCER la voz de Dios (v.2a)
“Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí” (v. 2a).
El profeta no inicia imponiendo sus palabras, sino escuchando primero lo que Dios ha dicho. Reconoce que la oración comienza con reverencia y obediencia.
En tiempos inciertos, antes de pedir, detente a escuchar lo que Dios ya ha hablado a través de su Palabra.
2. Orar en medio de los tiempos difíciles es CLAMAR por la obra de Dios
“Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos” (v. 2b).
Habacuc no pide alivio inmediato, sino que la obra de Dios permanezca viva y visible. Eso muestra una fe madura: desear que el plan de Dios prevalezca, incluso en medio de la prueba.
En lugar de pedir solo que termine la dificultad, ora: “Señor, sigue obrando en mí, en mi familia y en tu iglesia en medio de este tiempo difícil.”
3. Orar en medio de los tiempos difíciles es DESCANSAR en la misericordia de Dios
“…en la ira acuérdate de la misericordia” (v. 2c).
Habacuc entiende que Dios puede corregir y juzgar, pero confía en que su misericordia siempre acompaña a su justicia. Esa confianza lo sostiene.
En tiempos difíciles y de incertidumbre, podemos refugiarnos en la misericordia de Dios, porque Él nunca deja de ser Padre.
¿Cómo son tus tiempos de oración en medio de las dificultades? ¿Solo pides que Dios te libre de la situación, exiges tus derechos o reclamas una pronta respuesta? La verdad es que, en tiempos difíciles, la oración debe llevarnos más allá: a reconocer la voz de Dios, a clamar por su obra y a descansar en su misericordia. Cuando oramos de esta manera, la oración deja de ser únicamente un pedido de cambio externo y se convierte en un encuentro transformador que renueva nuestro corazón.
Avancemos con fe

Juan Carlos Chirinos
Pastor Asistente
