LA ANSIEDAD
“Por tanto, os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?”
Mateo 6:25
“Por lo tanto”, esta frase indica una conclusión de lo que había dicho Nuestro Señor en Mateo 6:19-24.
En este hermoso texto, Jesús nos dice por qué no debemos preocuparnos en cuanto a qué comer, qué beber o qué vestir. La vida es más que el alimento, el cuerpo es más que el vestido.
Tenemos que tener en cuenta que el propósito de la vida no es simplemente comer y beber, ni es el propósito del cuerpo simplemente vestirse. Estas son cosas necesarias, pero son cosas secundarias. ¿El afán ayuda a cambiar su estatura o a prolongar su vida? La vida existe en el cuerpo para servir a Dios, para glorificarle, para avanzar los asuntos de su reino y su justicia; después, todas estas cosas serán añadidas.
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”
(Mateo 6:33)
Jesús enseña que debemos poner la confianza en Dios y no vivir preocupados. Pero si alguien insiste en vivir ansioso, que conteste la pregunta: ¿de veras ayuda el afán?
Por lo contrario, el afán nos perjudica tanto física como espiritualmente; nos puede causar dolor de cabeza (aun la migraña), úlceras en el estómago, alta presión de sangre y toda clase de mal nervioso.
Hay que recordar que la idea básica de la palabra “afanarse” es “distraerse”; por el afán uno queda distraído, por ejemplo, en el trabajo y en otras actividades importantes. Lo peor es que también se distrae espiritualmente y, como todos saben, no debemos distraernos si queremos correr la carrera hasta el fin y ganar el premio. Si el afán no ayuda y, por lo contrario, causa mucho daño, ¿por qué persistimos en afanarnos?
Aunque trabajemos (y aún recojamos en graneros), nos preocupamos por la ropa, pero Dios viste a lirios, que no trabajan, con vestimenta más gloriosa que la de Salomón. No tiene sentido, pues, que nos preocupemos:
“Pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió, así como uno de ellos”
(Mateo 6:29)
Muchas personas son controladas por las necesidades y los lujos, por las cosas materiales de este mundo.
La persona solo puede comer y vestirse hasta determinado límite. Lo suficiente es suficiente; si consume demasiado, significa que la persona lo está siendo de pura gula y su vida está haciendo dominada por las cosas del mundo, en vez de dominar sobre ellas.
El temor surge cada vez que usted responde a un problema o una situación difícil con sus propios recursos, sin acudir primero a Dios buscando su ayuda y su poder.
¡Hermano!
El punto es claro e impactante: la vida y nuestro cuerpo son más valiosos que la comida que ingerimos y la ropa que vestimos. Entonces:
¿Por qué permitir que estas cosas secundarias consuman y dominen nuestra vida?
¿Se ha convertido la ansiedad en una forma de vida para usted? ¿Vive en un estado constante de incertidumbre y preocupación?
Podemos concluir con lo siguiente:
1. No te preocupes, piensa en tu vida y en tu cuerpo y aprende a confiar en Dios para la comida y la vestimenta.
2. La vida es más que puras cosas, incluso más que la comida y la ropa.
Destruyendo barreras

José Cabanillas
Pastor Asistente
