EL INCOMPARABLE AMOR DE DIOS
“Más Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”
(Romanos 5:8)
El amor de Dios, como es revelado en Jesucristo, no tiene precedente ni semejante a otro. Ningún mérito de parte nuestra podría haber movido a Cristo a morir por nosotros, porque él murió por nosotros “cuando éramos todavía pecadores”, de esta manera Dios siempre nos está amando y mostrando Su amor.
Además, él murió por nosotros “en el tiempo señalado” esto es, en el tiempo fijado por Dios (Gálatas 4:4), no por nosotros.
“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley”
(Gálatas 4:4)
Cristo murió por los hombres que eran malos, pecadores, desobedientes a Su Palabra y Su voluntad; ignorando sus mandamientos y haciendo su propia voluntad, no habiendo en ellos bondad que pudiera haber atraído Su amor. Esto es el incomparable amor de Dios, que Él se rebajó para salvar a pecadores.
Podríamos esperar que Él salvase a hombres justos y buenos, pero nos sorprende cuando se afirma que Él salva a los pecadores, esto es el inconmensurable amor de Dios.
Aunque el Señor legítimamente pudiera haber castigado el pecado que vio en
la tierra y destruido a toda la humanidad, no lo hizo. Más bien, en Su gracia,
decidió pagar el precio eterno por los pecados de toda persona que creyera en Jesucristo como su Salvador y Señor.
En la muerte de Jesús por los pecadores Dios muestra Su propio amor, (1 Juan 4:10).
“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”
(1 Juan 4:10)
Cada vez que luche con relación a si Dios lo ama y le acepta verdaderamente o no, dese cuenta de que es momento de recordar la Obra Redentora de Jesucristo.
Dedique un tiempo a pensar en cuán profundo es el amor del Salvador por usted que soportó tan terrible sufrimiento y recuerde que Él ya lo amaba aún antes de que usted lo conociera,
¡Hermano!
Si está batallando debido a que ha pecado y se pregunta si ha ido demasiado lejos para que Dios le siga amando, anímese, arrepiéntase y pida perdón. No puede impedirle que se interese en usted. Él le amó en su peor condición. Ahora hónrelo con lo mejor de usted.
Rompiendo barreras

José Cabanillas
Pastor Asistente
