EL DESTINO FINAL DEL HOMBRE
«No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios , creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.»
Juan 14:1
Con estas palabras el Señor Jesús, después de anunciar la traición de Judas, anticipar su salida de la tierra y anunciar la negación de Pedro; abre una nueva sección en la cual tratará acerca de la inseguridad ser humano en la tierra, lo temporal de su existencia y su sentido material de concebir la vida.
El hombre, a través de los tiempos, y a pesar de los avances de la ciencia y de la tecnología, no ha podido entender sobre el destino final del hombre en esta tierra. Hay preguntas que el hombre se hace y que aún quedan sin respuesta: ¿Por qué vivimos? ¿Para qué vivimos? Y ¿Cuál es nuestro destino final? Me parece que Jesucristo, trata este tema en pocos versículos para dar respuesta a los interrogantes del hombre.
- LA INCERTIDUMBRE DE LA VIDA
En todo ser humano, hay una suerte de inseguridad, desconocimiento y angustia acerca del día de mañana. Esto proviene de un desconocimiento de quién es Jesús y Su palabra; puesto que en los tres años de ministerio que Jesús estuvo, en esta tierra, resolvió las preguntas acerca de su identidad, y la identidad de cada ser humano.
De otro lado, el hombre generalmente tiene un desconocimiento acerca de la vida eterna. La gran mayoría de los seres humanos, se apegan a esta tierra por el desconocimiento que hay de la trascendencia de la vida. De allí la razón por la cual Jesús trató de despejar estas incógnitas diciendo: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios , creed también en mí.” (Juan 14:1). Y frente al desconocimiento generalizado acerca de la vida eterna, Jesús dijo: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.” (Juan 14:2). Esto habla de una morada, una habitación a donde iríamos nosotros, los que conocemos a Jesús y hemos puesto nuestra confianza a él. Entonces, la vida en esta tierra, es tan solo un puente a la vida eterna.
2. EL DESEO DEL CORAZÓN DE JESÚS
Jesús, siempre trató de ser transparente en lo que hacía y decía. Primero, indica acerca de su retorno a la tierra: “Y si me fuere y os prepare lugar , vendré otra vez, y os tomare a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” (Juan 14:3). El deseo del corazón de Jesús tiene una secuencia hermosa: Irse, preparar un lugar, volver a nosotros, llevarnos a disfrutar con él. En segundo lugar; Jesús, no quería que nadie ignore lo que él estaba haciendo: “Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.” (Juan 14:4), Jesús mencionó que iba a la casa del Padre, lo cual lo reitera varias veces. Igualmente, lo hacía con el propósito de preparar lugar para que todo creyente pudiese habitar junto a él.
3. EL DESENLACE DE LA VIDA
Tomás hizo una pregunta: “Señor, no sabemos dónde vas ; cómo, pues, podemos saber el camino?» (Juan 14:5). La pregunta dividió a la humanidad, en dos grupos: Los desconcertados y los seguros.
1) EL DESCONCIERTO DE ALGUNOS. Está validada por la intervención de Tomás: “Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas;” (Juan 14:5a). Tomás es la personificación del desatento, del distraído, del sorprendido; de aquel que “está y no está”. De aquel que se quedó en el camino del discurso de Jesús en Juan 13. Pero también planteó la pregunta: “¿cómo, pues, podemos saber el camino? (Juan 14:5b). Y con esta pregunta dio origen a:
2) LA SEGURIDAD DE OTROS. Jesús respondió diciendo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6). Jesús, aquí hace una de las declaraciones más trascendentes de la vida:
- “Yo soy el camino”, mostrando que el camino hacia la trascendencia de la vida, no está referido a algún lugar geográfico, ni a religión alguna. Sino a una persona que se llama Jesucristo.
- “y la verdad”, está íntimamente ligada a la verdad; de allí que equivocar el camino, es caer en la falsedad, en la equivocación, en el error. La verdad ilumina el intelecto, da libertad al alma, nos da consciencia de la grandeza de Dios.
- “y la vida” Extraviar el camino, es vivir en el error; y vivir en el error es perder la vida. De allí la importancia de hallar el camino, para encontrar la vida; y así disfrutar de leña vida trascendente o eterna. Este es el destino final del hombre.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
