¿TU FE TE LLEVA A BUSCAR A DIOS?
“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”
Hebreos 11:6
Vivimos en una época en la que tenemos acceso inmediato a casi todo. Si queremos una respuesta, buscamos en Internet. Si tenemos una duda, consultamos a Google o a la IA. Si necesitamos orientación, escuchamos un podcast, vemos un video o preguntamos en redes sociales, y, sin darnos cuenta, podemos trasladar esa misma mentalidad a nuestra relación con Dios.
Decimos que creemos en Él, creemos que existe, sabemos que es todopoderoso y confesamos que puede ayudarnos. Pero cuando llegan las dificultades, muchas veces buscamos primero otras alternativas (las mencionadas anteriormente) y dejamos a Dios (la oración) para después.
Hebreos 11:6 nos presenta algo que no podemos pasar por alto: la verdadera fe no solamente cree que Dios existe; la verdadera fe se acerca a Dios y lo busca. El autor de Hebreos dice que “es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay”. Observa el orden: creer y acercarse.
La fe no es simplemente aceptar intelectualmente que Dios existe. Incluso podemos saber muchas cosas acerca de Dios y, sin embargo, vivir prácticamente como si no necesitáramos de Él. La oración revela nuestra dependencia.
Cuando oras, estás diciendo: Señor, necesito de Ti, no tengo todas las respuestas, no puedo enfrentar esto solamente con mis fuerzas, confío en que Tú sabes lo que es mejor.
Por eso, la oración no debería ser únicamente una actividad que realizamos cuando tenemos problemas. La oración es una expresión diaria de nuestra dependencia de Dios.
Una de las preguntas más importantes que podemos hacernos es: ¿Busco a Dios solamente cuando necesito algo? Es fácil orar cuando llega una enfermedad, cuando falta el dinero, cuando tenemos problemas familiares, cuando enfrentamos una decisión importante o cuando algo no está saliendo como esperábamos, pero Dios no quiere ser solamente nuestro “último recurso”.
Él quiere que lo busquemos diariamente: antes de comenzar nuestro día, antes de tomar decisiones, cuando estamos preocupados, cuando estamos agradecidos, cuando no sabemos qué hacer, cuando todo está bien, cuando todo parece estar mal. Buscar a Dios es aprender a vivir conscientemente delante de Él.
Podemos conocer mucho de la Biblia y, aun así, tener una vida de oración muy pobre. El problema no siempre está en lo que creemos con nuestros labios, sino en cómo vivimos aquello que decimos creer; una fe que no nos lleva a Dios en oración necesita ser examinada.
Hebreos 11:6 dice que Dios es “galardonador de los que le buscan”. No ores solamente por tus necesidades; adora, agradece, confiesa, intercede. Escucha a Dios por medio de Su Palabra.
Cada vez que surja un problema, pregúntate: ¿Ya llevé esto delante de Dios? Cada vez que tengas que tomar una decisión, pregúntate: ¿Estoy buscando la dirección de Dios o simplemente estoy haciendo lo que yo quiero?
La pregunta no es solamente: ¿Crees en Dios? La pregunta también es: ¿Lo estás buscando?
Porque la fe verdadera no se queda en una confesión; nos mueve a acercarnos a Dios.
¡La Gloria siempre sea a Dios!

Alex Plasencia
Pastor Asistente
