LAS ENSEÑANZAS Y RECOMPENSAS DEL MESIAS
“1 Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. 2 Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo: 3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. 5 Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.”.
Mateo 5:1-6
Existen historias de pocas palabras con mucho significado; las bienaventuranzas de Nuestro Señor son poderosas, que cubren la esperanza y recompensa que el creyente puede esperar, ahora y en la eternidad.
Jesús vio a sus discípulos y no a la multitud. Él tenía que prepararlos, porque sabía que uno solo no puede hacer la tarea; tenía que enseñar a otros para que ayuden en la gran comisión. La predicación y enseñanza debe realizarse en todo lugar.
Veamos la enseñanza y la esperanza de las bienaventuranzas:
1. “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”.
Reconocer la pobreza espiritual, se trata de pobreza espiritual absoluta. Es estar destituido y ser notoriamente pobre en espíritu. Cristo no está hablando de la pobreza material, sino de la “pobreza en espíritu”.
Lo opuesto a “pobre en espíritu”, es tener un espíritu altivo.
“Los pobres en espíritu” son bendecidos con el reino de los cielos y heredan lo siguiente:
a. Reciben el perdón de pecados y están seguros de que Dios nunca los recordará (He. 8:12).
b. Recibirán un compañerismo con otros creyentes que andan como ellos (Ef, 2:19)
c. Reciben el don de vida que es para siempre (Jn. 5:24).
2. “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación”.
Es tener un corazón quebrantado. Es la tristeza por el pecado, es un corazón roto por el mal y el sufrimiento. Es un quebrantamiento del ego al ver a Cristo en la cruz y comprender que nuestros pecados lo pusieron allí (Stgo. 4:9).
El pecador debe llorar sobre sus pecados, ello conduce a la confesión y humildad ante Dios (Sgto. 4:8-10).
Los que lloran serán consolados:
a. Existe una profunda paz, alivio, consuelo interior y paz eterna.
b. Todas las lágrimas serán secadas (Apo. 21:4).
3. ”Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra”.
Es una persona que tiene una vida vigorosa, pero tierna y humilde. No es debilidad, ni sumisión o carencia de carácter.
Es una persona con todas las emociones y habilidades para tomar y conquistar, pero es capaz de controlarse a sí mismo.
Cuando trata con otros, es tranquilo, de temperatura estable, sin reaccionar violentamente (2 Ti. 2:24).
Los mansos heredarán la tierra:
a. Los mansos heredarán la tierra en la actualidad, disfrutan y experimentan las buenas cosas de la tierra. La tierra les pertenece eternamente, es decir, los nuevos cielos y la nueva tierra.
b. Los mansos se han encontrado en paz consigo mismos, por eso son fuertes y confiados; sin embargo, son tiernos y humildes (Fil. 1:6).
c. Tienen propósito, sentido, y significado en la vida.
d. Los mansos tienen asegurados victoria, conquista, y triunfo sobre los que pueda enfrentarlos. Están controlados, por eso controlan las circunstancias en vez de permitir que las circunstancias los controlen.
4. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”.
a. Una persona tiene que morir de hambre y de sed por toda justicia si desea ser saciada con la plenitud de la vida,
b. Cristo no dice “bienaventurados los justos porque no hay ningún justo” (Ro. 3:10). Cristo dice “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia”. Dios toma el “hambre y sed de justicia” de una persona y la cuenta como justicia; Dios lo hace porque ama al hombre (Ro. 5:6,8-9).
c. Los que tienen hambre y sed de justicia:
– Todas las lágrimas serán saciadas (Is. 25:8).
– Es lleno de la vida eterna.
– Es lleno de toda plenitud de Dios y del Espíritu (Ef.:3:19).
– Es lleno de frutos de justicia y de gozo (Fil. 1:11; Hch.13:52).
Destruyendo barreras.

José Cabanillas
Pastor Asistente
