SARDIS: RADIOGRAFÍA DE UNA IGLESIA CONTEMPORÁNEA
“»Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: Así dice el que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas: »Yo sé todo lo que haces, y sé que estás muerto, aunque parezcas estar vivo.2 Manténte vigilante y afirma todo aquello que está a punto de morir, pues he encontrado que tus obras no son perfectas ante mi Dios. 3 Haz memoria de lo que has recibido y oído, y ponlo en práctica y arrepiéntete. Si no te mantienes vigilante, cuando menos lo esperes vendré sobre ti como un ladrón. 4 Pero cuentas en Sardis con unos cuantos que no han manchado sus vestiduras; ellos son dignos de andar conmigo vestidos de blanco. 5 El que salga vencedor será vestido de blanco, y jamás borraré su nombre del libro de la vida, sino que lo reconoceré delante de mi Padre y de sus ángeles. 6 El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”
Apocalipsis 3:1-6
Introducción:
Sardis era una iglesia con una actividad visible y una reputación que la precedía. Tenía historia, tenía nombre, tenía una forma de fe que se podía reconocer desde afuera. Pero cuando Dios miró más allá de las apariencias, encontró algo distinto a como ella se veía a sí misma.
La Iglesia de Sardis se creía viva, pero Dios la llamó muerta: “Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.” – Apocalipsis 3:1. Muchas veces nuestra autopercepción espiritual dista mucho de cómo Dios evalúa nuestras vidas.
Considero que la iglesia de Sardis es el ejemplo de muchos cristianos hoy en día. Veamos:
- El peligro de la reputación y las fachadas ministeriales: “Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.” – Apocalipsis 3:1.
Es posible sostener una vida espiritual llena de movimiento (reuniones, servicio, células, asistencia dominical, etc.), y al mismo tiempo nuestra relación con el Señor está secándose.
Jesús confronta a Sardis diciendo: «Tienes nombre de que vives, y estás muerto» Apocalipsis 3:1. Los líderes pueden caer en la trampa de medir el éxito por el crecimiento numérico, los eventos o el prestigio, mientras internamente el equipo y la congregación carecen de vida.
El activismo puede convertirse en una manera de evitar la pregunta más incómoda: ¿Mi servicio es fruto de una comunión diaria con el Señor? Nuestro activismo no es sinónimo de espiritualidad.
Nos puede pasar lo mismo. Podemos llenar nuestra agenda de reuniones, compromisos, responsabilidades, y al mismo tiempo reconocer que “las actividades” nos están robando el mejor tiempo con el Señor.
¿Cuánto tiempo tomas para tu devocional diario? Si la respuesta es negativa, tu vida espiritual se está secando. ¿Profundizas en la Palabra de Dios sólo cuando te toca compartir un tema? Si la respuesta es sí, estás disfrutando más de estar y servir a la gente que disfrutar de la presencia de Dios.
Un cristianismo efectivo requiere autenticidad, donde el templo y la agenda no oculten un corazón espiritualmente inactivo.
2. El llamado a despertar y fortalecer lo que queda: “Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están por morir.” – Apocalipsis 3:2
A pesar del diagnóstico, Dios no abandona a Sardis. Le pide que despierte y que fortalezca lo que todavía queda, antes que termine de apagarse por completo. Nuestro activismo es una señal de una emergencia espiritual.
Aunque el diagnóstico de nuestra vida espiritual puede ser muy duro, todavía la gracia de Dios nos alcanza y algo desea rescatar.
¿Mantienes el mismo fuego por evangelizar como tus primeros días de cristiano? ¿Ha crecido tu amor por Dios y se nota a través de tu obediencia a la Palabra?
A muchos cristianos les encanta estar ocupados en las cosas de Dios, pero no se preocupan por estar anclados diariamente en Su Palabra.
Necesitamos desarrollar un liderazgo proactivo y preventivo: El pastor o líder debe tener la capacidad espiritual de percibir cuando una vida, ministerio o área de la iglesia está en «terapia intensiva». Es necesario volver a las disciplinas espirituales básicas, recordar lo que se ha recibido y arrepentirse.
Conclusión:
La advertencia de la iglesia en Sardis es un espejo atemporal para el liderazgo cristiano. Nos recuerda que Dios reconoce una fachada religiosa ocupada, y al mismo tiempo Él busca corazones encendidos y vidas transformadas por Su Espíritu.
La clave para una vida que da fruto es mantener una comunión íntima y constante con Dios, cuidando nuestra integridad en todo momento: “4 Pero cuentas en Sardis con unos cuantos que no han manchado sus vestiduras; ellos son dignos de andar conmigo vestidos de blanco. 5 El que salga vencedor será vestido de blanco, y jamás borraré su nombre del libro de la vida, sino que lo reconoceré delante de mi Padre y de sus ángeles.” – Apocalipsis 3:4-5.
Que nuestra oración hoy sea,»Señor, te ruego que me des la valentía de mirar más allá de las apariencias. Que no me conforme con un templo lleno si mi corazón está vacío. Dame ojos espirituales para detectar a tiempo lo que está muriendo dentro de mí, y la humildad para corregir a tiempo. Transforma mis apariencias y activismo, por una vida aquietada que permanece en Ti. En el nombre de Jesús, Amén.”
¡Estudia la Palabra! ¡Vive la Palabra! ¡Enseña la Palabra!

Daniel Alcántara
Pastor Titular
