UN CARÁCTER FORMADO CON SUFRIMIENTO Y HUMILDAD
“Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera”
2 Corintios 12:7
En este versículo, el apóstol Pablo aborda un tema profundo y personal relacionado con el “sufrimiento y la humildad”.
Pablo defiende su apostolado y autoridad de su ministerio; lo hace por obligación y por el bienestar de los corintios desviados (2 Co 11.3), confirmando el valor de sus enseñanzas (2 Co. 12:4), la experiencia que narra en este pasaje revela cómo las pruebas y las dificultades pueden ser herramientas de Dios para moldear “el carácter y fortalecer la fe”.
El apóstol da cuenta del método de Dios que tomó para mantenerlo “humilde” y evitar que se “enaltezca sobremanera”. El ataque fue doloroso, pero tuvo propósito a causa de las visiones y revelaciones del Señor. Dios permitió que Satanás ocasionara estos problemas severos en la iglesia con el fin de hacer “humilde a Pablo ya que podría gloriarse”.
No se nos dice lo que era este “aguijón en la carne”; podría haber sido un gran problema, o alguna gran tentación.
“Aguijón” significa: “astilla”, “estaca”, o “algo puntiagudo”. En la antigua traducción griega del Antiguo Testamento, la palabra skolops (aguijón) indica “algo que frustra y causa problemas en la vida de aquellos que son afligidos”.
Pero Dios a menudo trae bien del mal, que los reproches de nuestros enemigos ayudan a ocultar el orgullo de nosotros. “Mensajero de Satanás”: Dios permitió a Satanás afligir a Pablo como lo hizo con Job (Job 1:1-22; Job 2:1-13).
De Dios vienen solamente dádivas buenas (Stg 1:17), y reina en el universo; todo lo controla. A Satanás a veces Dios le permite que haga males para que el Señor realice Sus perfectos propósitos.
“Abofetee” significa “golpear con el látigo” (Mat 26:67).
“El aguijón de Pablo” era una experiencia dolorosa y humillante dada, para evitar el orgullo.
Dios siempre responde a sus peticiones. Sin embargo, sus respuestas no siempre vienen de la manera que usted espera o prefiere. El apóstol Pablo entendió esto. El Señor no le quitó la espina como Pablo pidió. Sin embargo, en su tiempo de oración, Pablo recibió una nueva comprensión de la gracia divina y una dependencia más profunda del poder de Dios.
De manera similar, hay ocasiones en las que Dios capta su atención al guardar silencio, y responde en forma negativa, o decirle que espere. Durante esas ocasiones, usted es sabio si realiza un examen espiritual de sí mismo.
¿Está pidiendo algo por razones erradas o que estén fuera de la voluntad de Dios? ¿Le ha desobedecido de alguna manera?
Cuando Dios no te responde en forma inmediata, se debe a que Él tiene algo mucho mejor para ti, así como sucedió con Pablo.
¡Hermano!
Permítele al Señor redirigir tu enfoque a los aspectos necesitados de tu vida, tales como cultivar tu fe y carácter. Continúa escuchando y espera por cualquier cosa que Él te revele para bendecir tu alma.
La experiencia de Pablo nos invita a reflexionar sobre nuestras propias luchas y cómo pueden ser parte del plan de Dios en nuestras vidas. Muchas veces, el sufrimiento puede parecer un castigo, pero este versículo nos enseña que puede ser una herramienta de formación. En lugar de ver la adversidad como un obstáculo, podemos aprender a reconocerla como una oportunidad para crecer en nuestra fe y en nuestra relación con Dios.
“La humildad” que Pablo menciona es crucial para el crecimiento espiritual. En un mundo que a menudo valora la autoconfianza y el éxito personal, el llamado a la humildad puede ser un desafío. Sin embargo, este versículo nos recuerda que, al enfrentar nuestras pruebas, debemos mantenernos enfocados en la gracia y la soberanía de Dios. En última instancia, nuestras debilidades pueden convertirse en un reflejo del poder de Cristo en nuestras vidas, permitiéndonos experimentar Su fuerza en medio de nuestras luchas.
Dijo Pablo:
“Respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”
2 Corintios 12: 8-9
Destruyendo barreras

José Cabanillas
Pastor Asistente

Amén!🙏🏼
Es de gran valor para nuestras vidas las palabras escritas, tenemos que atesorar cada una de ellas porque es importante para nuestras vidas.
Muchas gracias.
Karina Saavedra Rondo