¿CÓMO SERVIR AL SEÑOR?
“Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza.
2 Aclamad a Jehová con arpa; Cantadle con salterio y decacordio.
3 Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo.”
Salmos 33:1-3
Creo que muchos cristianos han entendido que aunque no todos están llamados a liderar, todos estamos llamados a servir. Pero, uno de los errores muy comunes es pensar que podemos servir al Señor bajo nuestros propios criterios o formas. Por ejemplo, si tienen mucho trabajo entonces dejan el ministerio que se les ha designado en la iglesia. ¿Cómo se sentirá el corazón de Dios?
El Salmo 33 es un himno de alabanza y confianza que celebra la soberanía, la fidelidad y el poder creador de Dios. Aunque el texto hebreo no menciona al autor, la tradición griega (Septuaginta) lo atribuye al rey David. Su mensaje central es un llamado a los justos a regocijarse y a depositar su esperanza en la providencia divina en lugar de la fuerza humana.
Pero, en este salmo también podemos encontrar por lo menos 3 lineamientos al momento de considerar servir al Señor. Vamos a centrarnos en el v.3 intentando responder a la pregunta ¿cómo servir al Señor?:
- A través de un servicio fresco y no rutinario: “Cantadle cántico nuevo” (v. 3a)
Nuestro servicio al Señor en el lugar que estemos (células, ujieres, música, enseñanza, etc.), depende de una relación viva y fresca, a través de una búsqueda constante. Mi alabanza y mi servicio no se basa sólo en lo que conocí del Señor el domingo pasado; sino, en lo que voy conociéndole más cada día.
El cantad (verbo en imperativo, es una orden), debe ser fruto de una relación sana y fresca con el Señor. Esto también se puede aplicar a la enseñanza y predicación. Cada día a través de la Palabra, puedo tener un canto nuevo, una enseñanza nueva y una nueva razón para servirle.
La pregunta clave es, ¿mi servicio al Señor ha caído en una rutina?
2. A través de un servicio camino a la excelencia: “Hacedlo bien” (v. 3b)
Es triste pensar que algunos creen que el Señor acepta cualquier servicio con tal que sea de corazón. Esto no es suficiente. Necesitamos recordar que Dios es digno de toda gloria y alabanza, y eso demanda que mi servicio cada vez sea mejor. Muchos se preparan a través de una maestría o doctorado, porque desean tener más herramientas para su profesión, y me parece perfecto; pero, no podemos anhelar menos en lo que respecta en mi servicio al Señor.
Por ejemplo, no puedo pretender cantar al Señor una ofrenda musical el domingo con un corazón agradecido, aunque mi voz sea totalmente desafinada. Puedo adorar al Señor en la congregación, ¡sí! claro, pero seguro que el ministerio de alabanza demanda cierto talento y preparación. Así mismo, no puedo contentarme con lo aprendido de la Palabra para enseñar sólo ello. Debo anhelar estudiar más las Escrituras para ser un maestro que ministre bien la palabra de verdad.
La pregunta clave es, ¿me estoy preparando más para servir mejor al Señor?
3. A través de un servicio con el corazón agradecido: “con júbilo” (v. 3c)
Debemos recordar que el servir al Señor es un privilegio, no un mérito obtenido. Entonces, cada semana mi corazón debe desbordarse en gratitud por aquel privilegio concedido. Júbilo implica una alegría desbordante. Realmente, ninguno de nosotros calificamos para servir al Señor, todo es por gracia.
Un corazón ingrato olvida esta bendición, e incluso puede ver hasta como carga el ministerio que se le ha comisionado. Quizás puede haber agotamiento o hasta conflictos, pero debo enseñarle a mi corazón que el servir al Señor es una muestra externa de mi amor genuino por Jesús.
La pregunta clave es, ¿miro el servicio al Señor como una bendición que voy a disfrutar o como una carga que quiero soltar?
Para terminar, es interesante que la premisa para un servicio fresco, excelente y agradecido está en el v.1: “En los íntegros es hermosa la alabanza”. Un corazón íntegro jamás descuidará su motivación para servir, porque lo que “haces” para tu Señor en tu iglesia local, es fruto de una relación viva que cada vez se siente más deudor de la bondad y misericordia del señor.
El servicio íntegro incluye ser fiel donde Él nos coloque en el cuerpo de Cristo. Descuidar ello, es distorsionar la imagen del rompecabezas que Dios mismo está armando, Su Iglesia, donde cada uno tiene su lugar.
¿Amas al Señor y a tu Iglesia local? Entonces, muéstrame ¿cómo y dónde le estás sirviendo?
Sería bueno evaluar nuestros corazones y preguntarnos, ¿cómo estamos sirviendo al Señor?
¡Estudia la Palabra! ¡Vive la Palabra! ¡Enseña la Palabra!

Daniel Alcántara
Pastor Titular

Excelente mensaje siervo!!