EL CONTENTAMIENTO
“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;” (Hebreos 13:5)
Ya hemos dejado atrás un año colmado de experiencias buenas y malas. Y nos hemos adentrado en uno nuevo, donde los deseos que fluyen de una persona a otra va permeada por palabras de felicidad y bienestar, y claro que, se hace con las mejores intenciones. Sin embargo, suficientes son, los pocos días del nuevo año para ver que la dicha se ha apartado de nuestros pensamientos y de nuestros labios. Y hemos vuelto a la rutina, la queja, el hartazgo y a la poca gratitud que le guardamos a Dios; el cual, en Su palabra nos pide que vivamos:
1. BUSCANDO EL CONTENTAMIENTO. Muchos dirán: “hablar de contentamiento, cuando todo va bien en la salud, la economía y los diversos avatares de la vida, es fácil. Pero, estar contentos en medio de las pérdidas, la pobreza, la enfermedad y los problemas; no es nada fácil.” Pero lo que Dios dice es: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora;” (Hebreos 13:5a). Lo primero que Dios destaca en Su palabra es una exhortación a vivir en contentamiento y manejarse lejos de adquirir hábitos ambiciosos como suele ser con los no creyentes, que tienen afanes desmedidos de poseer y adquirir riquezas, muy a fines con la avaricia; puesto que allí guardan su confianza.
El antídoto a esta actitud avarienta, que rápidamente da frutos en el carácter de los seres humanos es, estar: “contentos con lo que tenéis ahora;” (Hebreos 13:5b), así de fácil y sencillo, para que todo el mundo lo entienda. Estar contentos con lo que tenemos ahora, no solo es presente, y no, con lo pudimos tener en el pasado o con lo que podemos tener en el futuro. Es también una actitud del corazón; por ejemplo a pesar de que Adán estuvo en el paraíso, no tenía contentamiento. Acab, como rey lo tenía todo, pero mientras el viñedo de Nabot no fuera suyo, no tenía contentamiento. El contentamiento, tiene que ver con la porción que a cada uno le ha tocado, lo tiene y la disfruta como el caso de David: “Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa…y es hermosa la heredad que me ha tocado.” (Salmos 16:5-6)
2. LA SEGURIDAD DEL QUE BUSCA CONTENTAMIENTO. Esto, no depende de cuánto pudiste ahorrar, o cuánto podrás tener; sino, con lo que tienes ahora: la casa, el carro, el trabajo, las circunstancias, los ingresos, etc. ¿Tienes contentamiento? Si tu respuesta es sí, es porque has hallado la clave del contentamiento: “porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;” (Hebreos 13:5c). Esto, nada tiene que ver con el dinero, los amigos, o los golpes de “suerte”. Esto, tiene que ver con las seguridades que Dios ha establecido para nuestro propio contentamiento, sus promesas. “No te desampararé, ni te dejaré;” (Hebreos 13:5c), fíjate en esa doble condición que te promete Dios, no importa los momentos difíciles que seguro hay que pasar, las angustias que tenemos que confrontar, las enfermedades que seguro han de venir; la seguridad está en Dios, que no te desamparará, esta es una promesa que Dios lo hizo a Su pueblo en vísperas de cruzar el Jordán y obtener la tierra prometida (Deuteronomio 31: 6,8). La seguridad estaba en la misma presencia de Dios.
Igualmente cuando dice: Ni te dejaré, está comprometiendo Su presencia en cualquier circunstancia, y la seguridad es que jamás nos va a dejar, ni nos va a abandonar. Estas seguridades acompañó a Pablo para cantar en la cárcel, o también a Job, para bendecir a Dios cuando perdió todo lo que tenía, excepto Su integridad.
Amados que este año esté lleno de momentos para agradecer y bendecir al Señor y agradecer Su presencia con cada uno de nosotros.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
