EL DOLOR DE SER CRISTIANO 2
“Quiero que sepáis, hermanos; que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio,”
Filipenses 1:12
Existe la inapropiada costumbre de pensar que si soy creyente, tener liderazgo en la iglesia, o ser un pastor dedicado a la predicación del evangelio, todo deberá de ir viento en popa. No tener problemas, menos aún dificultades, y dolor o sufrimiento, ni pensarlo. Pero, no es así. Bastaría ver la vida de los profetas, los cuales sufrieron persecución, fueron deslegitimados, apedreados y aún muertos a filo de espada, pobres, angustiados, maltratados, “de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.” (Hebreos 11:38)
Ni qué mencionar del apóstol Pablo, cuya vida estuvo signada por la persecución, el dolor y el sufrimiento desde el momento que fue llamado: “porque yo le mostraré cuánto es necesario padecer por mi nombre.” (Hechos 9:16).
Para un líder o un cristiano que vive en la voluntad de Dios, el dolor, el sufrimiento y toda circunstancia adversa tienen un propósito. Pero, el evangelio será predicado hasta que regrese nuestro Señor y Rey Jesucristo. Como lo fue en la época del apóstol Pablo.
1. DIOS TRANSFORMA LAS CIRCUNSTANCIAS. Los enemigos de la cruz de Cristo, manejan y generan circunstancias de tropiezo e impedimento para la predicación del evangelio, considerando que de esa forma evitarán que las buenas nuevas de salvación alcancen al mayor número de perdidos en este mundo. Pero, se equivocan, ya que sus malas voluntades aún, están bajo la soberana y única voluntad del dueño del universo.
La iglesia de Filipos estaba bastante preocupada por el encarcelamiento de Pablo, las heridas causadas por el apedreamiento, las acusaciones y finalmente su ubicación en una cárcel romana, probablemente en Roma. Todo esto había traído preocupación y tristeza a la naciente iglesia de Filipos. Sin embargo, Pablo quiere corregir esta percepción equivocada de la iglesia y llevarlos a la confianza y seguridad de la soberana voluntad de Dios, quien es el único que determina las cosas como son: “Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad… ¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.” (Filipenses 1:15,18).
2. LAS CADENAS NO IMPIDEN EL AVANCE DEL EVANGELIO. Pablo, no niega la dureza de la situación que pasa, pero tampoco se victimiza. Más bien afirma que sus prisiones abren camino en terreno difícil para el avance del evangelio, en vez de frenarlo. Y aunque lo que vive y pasa no es una situación agradable para nadie, sin duda que trae dolor y sufrimiento; sin embargo, su misión principal no es ni su comodidad, ni tampoco su libertad, sino el avance del mensaje de Jesucristo: “Quiero que sepáis, hermanos; que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio,” (Filipenses 1:12). El evangelio avanza a pesar de que el mensajero esté limitado. Lo que parezca un triunfo de los enemigos, en las manos de Dios es un triunfo para el evangelio. Esto muestra que la obra de Dios no depende del bienestar personal del mensajero, sino de la determinación del Señor.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
