RESOLUCIONES
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”
1 Corintios 15:58
Cuando comienza un nuevo año o una nueva etapa, solemos escribir metas: mejorar en algo, avanzar en un área, corregir un hábito. Pero las resoluciones espirituales son diferentes, porque no nacen de la fuerza de voluntad, sino de la obra de Cristo. Al final de su gran enseñanza sobre la resurrección, Pablo no deja a los creyentes solo con información, sino con una exhortación: lo que creemos sobre el futuro debe moldear cómo vivimos hoy.
El pasaje nos deja tres resoluciones para un creyente que vive a la luz de la resurrección:
RESOLUCIÓN #1: SERÉ FIRME EN LA VERDAD
“Estad firmes y constantes…”
Permanecer firme significa no dejarse mover por la presión del mundo, ni las dudas internas. La resurrección de Cristo nos da un fundamento sólido para no tambalear. Cuando el miedo toca la puerta, cuando las circunstancias se vuelven inestables o cuando la cultura se aleja de la verdad, recordamos que nuestra fe no descansa en sentimientos, sino en un Salvador victorioso.
La firmeza espiritual no es dureza, sino convicción. Es mantenernos anclados en la verdad del evangelio, sabiendo que, así como Cristo venció, nosotros venceremos. Permanecer firme es mirar la tumba vacía y recordar que nada puede cambiar lo que Dios ha prometido.
RESOLUCIÓN #2: SERVIRÉ AL SEÑOR SIEMPRE
“…creciendo en la obra del Señor siempre…”
La vida cristiana no es pasiva. La palabra “creciendo” implica avance, desarrollo, entrega continua. No se trata de servir cuando sobran fuerzas, cuando hay ánimo o cuando todo es cómodo. Pablo dice siempre.
El servicio no es una carga, sino un privilegio. Dios nos llama a servir en el hogar, en la iglesia, en el trabajo, en la comunidad. Él mira cada acto de obediencia, cada palabra de ánimo, cada gesto de amor. Y mientras avanzamos en la obra del Señor, también crecemos en carácter, humildad y fe. Servir siempre es vivir con manos ocupadas en lo eterno.
RESOLUCIÓN #3: VIVIRÉ CON ESPERANZA Y PROPOSITO
“…sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”
Vivir con esperanza y propósito es creer que todo lo que hacemos para Cristo tiene valor eterno. Aunque otros no lo vean o no haya resultados inmediatos, Dios sí lo ve. Ninguna oración, esfuerzo o acto de servicio se pierde. La resurrección asegura que nuestra vida no es inútil y que cada paso de obediencia cuenta. Cuando me sienta cansado o tentado a rendirme, recordaré esta verdad: en el Señor, nada es en vano. Por eso avanzaré confiando en que Él está obrando, y mi labor, por pequeña que parezca, tiene un propósito eterno.
Examina tu vida y decide vivir estas resoluciones hoy: permanece firme en la verdad, sirve al Señor con constancia y actúa con esperanza. Cada paso de obediencia tiene valor eterno. Invita a Dios a dirigir tus decisiones y avanzar con propósito.
Avancemos con fe

Juan Carlos Chirinos
Pastor Asistente

Amén 🙏🏼