“HASTA LA PRÓXIMA”
“Cantad a Jehová, toda la tierra; proclamad de día en día su salvación.”
1 Crónicas 16:23
Cada domingo es una nueva oportunidad que el Señor nos concede para reencontrarnos. Es ese día especial en el que, luego de una semana llena de ocupaciones, volvemos a vernos, a saludarnos, a estrechar manos, a conversar brevemente y a compartir la alegría de la comunión cristiana. Con cariño solemos despedirnos diciendo: “Nos vemos la próxima semana”. Es una frase habitual, natural, sincera. Sin embargo, sin darnos cuenta, esa misma expresión puede convertirse en una actitud peligrosa respecto a nuestra vida espiritual.
Porque, aunque no lo digamos literalmente, a veces también le decimos a Dios: “Hasta la próxima semana”. Después del culto, al volver a la rutina, es fácil que el corazón adopte un ritmo espiritual intermitente: un domingo de búsqueda profunda… seguido por seis días de olvido práctico. Terminamos entregándole al Señor las sobras de nuestro tiempo, nuestra atención y nuestra energía. Sin mala intención, simplemente nos dejamos absorber por el trabajo, las responsabilidades familiares, los compromisos académicos y hasta las tareas ministeriales. Y en el trayecto, Dios, que debería ser nuestro centro, se convierte en un añadido.
El texto no nos invita a adorar a Dios una vez por semana, sino “de día en día”. Es decir: continuamente, diariamente, persistentemente. La adoración no es una cita dominical; es un estilo de vida. La comunión con Dios no es un evento semanal; es un fluir constante, un encuentro diario con Su presencia.
En este capítulo, David celebra la grandeza de Dios después de que el arca del pacto llega a Jerusalén. Su corazón rebosa en adoración. No puede esperar al domingo. No puede postergar la alabanza. No puede guardar silencio. Por eso declara que cada día debemos proclamar la salvación de Dios.
Y ¿qué razones tenemos para hacerlo?
- Porque Su gloria debe ser anunciada entre las naciones (v.24).
- Porque Su poder es incomparable y sus obras maravillosas (v.25).
- Porque Él hizo los cielos con sus manos (v.26).
- Porque en Su presencia hay magnificencia, fortaleza y alegría (v.27).
Cada día —no solo el domingo— trae nuevas razones para buscar a Dios. Nuevas misericordias, nuevos desafíos, nuevas oportunidades para depender de Él.
- Podemos acercarnos a Él por medio de la oración, alzando nuestro corazón en gratitud, confesión y súplica.
- Podemos escuchar Su voz a través de Su Palabra, meditando en ella y permitiendo que renueve nuestra mente.
- Podemos expresar nuestra reverencia mediante un estilo de vida obediente y una actitud de rendición.
El peligro espiritual más sutil no es negar a Dios, sino posponerlo. No es rechazarlo, sino desatenderlo. Pero la Escritura nos invita a romper la mentalidad de “hasta la próxima” y abrazar una comunión que respira, camina y vive cada día.
Que este domingo, cuando nos despidamos con cariño diciendo “nos vemos la próxima semana”, no sea una despedida de Dios, sino solamente una pausa entre hermanos. Y que nuestro corazón viva cada día en el llamado de David: “Proclamad de día en día Su salvación.”
Avancemos con fe

Juan Carlos Chirinos
Pastor Asistente

Amén 🙏🏼