NUESTRA LIBERTAD ESPIRITUAL
“Dios canceló la deuda que había contra nosotros y que nos obligaba con sus requisitos legales. Puso fin a esa deuda clavándola en la cruz”
Colosenses 2:14
El día 28 de Julio hemos celebrado los 204 años de la Independencia de nuestro país, aquella gesta patriótica que permitió liberarnos del yugo español, dando surgimiento a “La República del Perú”
El movimiento independentista peruano puso en rebelión el interior del país, hasta la llegada del General don José de San Martín (argentino), quien, con su ejército, proclamara la liberación de nuestro país. En esta guerra, el Perú quedó endeudado con varios países por la negligencia de sus autoridades.
Como creyentes creemos que existe una guerra espiritual entre el ejército del Dios Viviente y el de Satanás, El Señor entregó Su vida pagando la deuda por todos nuestros pecados.
El general don José de San Martín pronunció una arenga, de que había llegado la libertad a los peruanos después de casi 6 décadas. En cambio, nuestra libertad espiritual (del pecado) por parte de nuestro Libertador Jesucristo fue en el mismo instante cuando lo reconocíamos como nuestro Salvador y Señor.
“Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”
(Romanos 10:9)
“El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”
(Juan 3:18)
- La libertad del Perú, costó muchas vidas que luchaban para el ejército de don José de San Martín. La libertad de la esclavitud del pecado para todo aquel que la desee, fue “la vida del Señor Jesús” la cual es ofrecida una sola vez en la cruz del calvario.
“Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan”.
(Hebreos 9:28)
2. Perú, al conseguir su libertad, quedó endeudado económicamente con varios países (Chile, Gran Colombia, España, Venezuela, Inglaterra). Pero Nuestro Libertador vino a pagar toda nuestra deuda, la cual no podemos pagar.
“Dios canceló la deuda que había contra nosotros y que nos obligaba con sus requisitos legales. Puso fin a esa deuda clavándola en la cruz”
(Colosenses 2:14)
Nuestro agradecimiento debe ser diario a Dios. Estábamos esclavizados por el pecado y condenados al infierno, pero nuestro Libertador, el Señor Jesucristo, por su Misericordia y Gracia nos libertó para gozar por siempre y darle la Gloria a Dios.
¿Agradeces a Jesús por darte la libertad de tu esclavitud al pecado?
Destruyendo barreras

José Cabanillas
Pastor Asistente
