CONFÍA Y DESCANSA EN DIOS
“Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come.”
1 Reyes 19:5 (RVR60)
Elías no estaba en su mejor momento espiritual. Viene de un gran triunfo en el monte Carmelo, pero ahora huye, tiene miedo, se siente solo y le pide a Dios morir (1 R 19:4). No pide fuerzas, no pide dirección, no pide consuelo… su petición viene de alguien que ya no puede más, se rinde definitivamente.
Y en medio de esa oración equivocada, Dios no le contesta: “Está bien, muere”. Dios le responde, pero no en los términos de Elías, sino en los suyos.
En lugar de cumplir su petición, Dios le envía un ángel. No para discutir con él, no para regañarlo, sino para tocar al profeta agotado y decirle: “Levántate, come”.
Antes de corregir sus ideas, Dios atiende su cansancio. Antes de hablarle al oído, se encarga de su cuerpo. Dios sabe que, a veces, lo más espiritual que podemos hacer es comer y descansar en Su presencia.
Elías ora pidiendo algo que no se alinea con la voluntad de Dios. Sin embargo, Dios no lo ignora, ni lo desecha, ni lo fulmina por su falta de fe. Lo escucha… y lo corrige con gracia. ¿Cuántas veces has orado desde el cansancio, la confusión o la desesperación? con palabras como: “Señor, ya no puedo más.”, “mejor llévame contigo.”, “no quiero seguir intentando.”, mi amado(a) hermano(a), Dios escucha esas palabras, pero no está obligado a firmar tus oraciones como tú las redactas, Él no se somete a tu crisis; Él te ama en medio de tu crisis.
“Dios no responde siempre lo que pedimos, pero siempre responde con lo que necesitamos.”
Elías está agotado física, emocional y espiritualmente. Y Dios lo sabe. Por eso, antes de hablarle de planes futuros, le da un lugar donde recostarse, sueño para descansar y alimento para recuperar fuerzas. A veces queremos que Dios cambie todo “por dentro”, mientras descuidamos todo “por fuera”. Pero Dios te creó integral: cuerpo, mente, emociones y espíritu.
Tal vez hoy:
- No necesitas una nueva tarea, sino un verdadero descanso.
- No necesitas más ruido espiritual, sino un momento de silencio con Dios.
- No necesitas una lista más larga de cosas por hacer, sino recordar quién eres en Cristo.
Si hoy te sientes como Elías debajo del enebro, no te dejes cegar por este tiempo difícil, deja que Dios te toque, te alimente y te hable. Tal vez no cambie todo alrededor de ti hoy, pero sí empezará cambiando algo dentro de ti: tu percepción de su cuidado.
Señor tú conoces mi cansancio, mi desánimo y mis pensamientos más oscuros, perdóname por las veces en que te he pedido cosas sin entender tu voluntad. Hoy no quiero imponerte mis palabras, quiero rendirme a tu sabiduría. No me des simplemente lo que pido, dame lo que Tú sabes que necesito para crecer, obedecerte y seguir adelante. Tócame, despiértame, aliméntame y recuérdame que aún hay camino por recorrer contigo. Amén

Alex Plasencia
Pastor Asistente

En el bendito nombre de Jesús, amén 🙏
Amén 🙏🏼