EL CONTENTAMIENTO 3
“No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.”
Filipenses 4:11-12
Qué difícil es hallar seres humanos, cuya experiencia sea la de Pablo. Es decir contento con lo que tienen o con o que no tienen. El hombre cuando tiene abundancia de bienes lo disfruta, y cuando no tiene se queja al punto de entrar en ansiedad y empieza a buscar algo que le pueda satisfacer y sacar de esa ansiedad; sin embargo, se equivoca, porque en su naturaleza caída, busca donde no debe y halla paliativos que jamás satisfacen su espíritu.
El hombre natural, puede encontrar algo que gratifique o llene sus sentidos. Pero, jamás puede hallar algo que satisfaga su alma o su espíritu, que no necesitan de algo; sino de alguien. Nada tiene que ver con una suculenta y abundante comida; sino con aquellas cosas que nuestra alma necesita. Como por ejemplo la presencia de Dios en la vida de cada ser humano, entonces esas facultades superiores tendrán el alimento adecuado y por ende el contentamiento.
¿Cómo es que Pablo, pudo vivir en contentamiento? A pesar de que, los días por los cuales pasaba, no eran agradables. Estaba injustamente encarcelado. Vivía en una maloliente y oscura mazmorra romana. ¿Qué lo llevó a expresar contentamiento?
1. EL CONTENTAMIENTO ES UN APRENDIZAJE. No es una actitud que aparece en la vida del ser humano, de la noche a la mañana. Es todo un aprendizaje: “pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.” (Filipenses 4:11). Esto, es una respuesta a un aprendizaje continuo. A un estilo y modo de vida, elegido de manera consciente. La mayoría de padres proveedores y responsables, no quieren que ninguno de sus hijos, pasen por privaciones o estrecheces; inmediatamente procuran dar solución a experiencias privativas que son ocasionales y nada definitivas. Privando de esta manera a los hijos de experiencias importantes en la vida para mirar al cielo y buscar el socorro necesario. Y sobre todo desarrollar esta gracia independientemente de lo que se viva. Es decir estar contento en sí mismo; no solo en el estómago, sino, también en el espíritu.
2. EL CONTENTAMIENTO SE DA CUANDO SE APRENDE A VALORAR LO QUE SE TIENE. La mayoría de seres humanos vive en medio de la insatisfacción, ya que reducen su existencia, a tener y tener, sin hallar satisfacción alguna por más logros que obtengan. No se dan cuenta que tenemos un alma insaciable de cosas materiales. Que cada vez por más cosas que obtengamos, siempre viviremos en medio de la insatisfacción; porque, no fuimos hecho para las cosas, sino para Dios.
Pablo dice: “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.” (Filipenses 4:12). Pablo, había aprendido a vivir en abundancia, pero también en escasez. Había vivido en muchas oportunidades con una precariedad de recursos: Alimento, ropa, situaciones diarias; que lo llevaron a ser muy agradecido. Cosa que muchos seres humanos rechazan y no aprenden ni viven humildemente. Entonces así el contentamiento nunca aparece.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
