¿ENCOMIENDAS A DIOS TU VIDA?
“Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.”
Salmo 37:5
Quisiera iniciar este devocional haciéndote una pregunta: ¿Cuál es tu verdadera motivación por la que buscas a Dios?
Seamos honestos. La mayoría de nosotros, cuando oramos, lo hacemos con una urgencia que a menudo es más impaciente que fiel. Nuestras oraciones tienden a estar cargadas de pedidos y de la esperanza de que Dios actúe lo más pronto posible.
Queremos que Dios intervenga, que resuelva y que obre a nuestro favor; y es cierto, ¡Dios quiere obrar! Pero aquí está el punto clave: en el mapa de nuestra vida espiritual, cometeremos el error de buscar a Dios como un “solucionador de problemas” antes que como un “Refugio”.
Vivimos en un mundo caído, lleno de incertidumbre y pecado. Necesitamos desesperadamente un lugar seguro, pero nuestro corazón pecador se enfoca en recibir algo de Dios, en lugar de entregarse a Dios. Ahí reside nuestro error y nuestro problema.
La Palabra de Dios, en este Salmo 37:5, nos muestra el orden correcto que debemos seguir. Fíjese que no dice: “Pide, y luego confía y Él hará”. No. Comienza con una acción mucho más profunda y radical: “Encomienda a Jehová tu camino”.
Encomendar significa entregar, depositar o rendir por completo. Es poner toda su vida, sus planes, su matrimonio, sus finanzas y sus temores en las manos del único Ser que tiene el control absoluto. Es una rendición diaria.
Cuando nuestra vida está verdaderamente encomendada a Dios (cuando Él es nuestro Refugio), la confianza es el resultado natural. No confiamos porque seamos fuertes o porque sepamos el final, sino porque sabemos Quién sostiene el principio, el medio y el final de nuestra historia. La entrega completa produce una fe genuina.
Cuando hemos cumplido con los dos primeros pasos, la promesa de Dios se activa de forma gloriosa: “y él hará.”
¿Qué significa que “Él hará”? Significa que la acción de Dios en nuestra vida será perfecta y soberana:
Él hará en Su Tiempo, no en el nuestro. ¡Aquí es donde duele! Nuestra naturaleza humana quiere control y nos cuesta esperar. Quedar en las manos de Dios significa que las cosas no se harán cuando nosotros queramos, sino cuando Él lo determine.
Él hará a Su Manera, no a la nuestra. Implica que Dios obrará como Él quiere, no siempre como esperamos. A veces, Su obrar significa quitar de nuestra vida aquello que estorba nuestra relación con Él, incluso si lo amamos. Pero Su manera es siempre la mejor decisión para nosotros.
Mis hermanos, si queremos ver la obra de Dios en nuestra vida, no podemos empezar solo con un pedido; debemos empezar con una entrega.
Si quiere ver obrar a Dios en su vida, primero tiene que entregarle su vida, encomendarla a Él.
«Amado Padre Celestial, te damos gracias por Tu Palabra que nos enseña Tu orden perfecto. Confieso que muchas veces busco Tu mano antes que Tu rostro. Hoy, en este momento, decido encomendarte mi camino, mis planes y mis miedos. Ayúdame a soltar el control y a confiar en Tus tiempos y en Tu perfecta voluntad. Sé mi Refugio hoy y siempre, para que yo pueda ver cómo Tú haces conforme a Tu gloria. En el nombre de Jesús. Amén.»

Alex Plasencia
Pastor Asistente

Hermosa reflexión 🙏🏼