FIEL ES EL QUE LLAMA
“Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.”
1 Tesalonicenses 5:24
Dios, en Su soberanía, tiene la costumbre de sorprendernos. Él nos invita a caminar por sendas que nunca pensamos recorrer, y nos encomienda tareas para las cuales sentimos que no tenemos ni la preparación ni la capacidad. Allí surge el temor: “Señor, ¿seré suficiente? ¿Podré hacerlo?” Pero la Palabra nos recuerda que nuestra suficiencia no está en nosotros, sino en Cristo. Él no espera que lleguemos “listos”, sino que nos dispongamos a obedecer. En realidad, el llamado no es una recompensa a quienes son capaces, sino una oportunidad para mostrar que la capacidad viene de Dios.
- DIOS NO LLAMA A LOS CAPACITADOS
Si revisamos la Biblia, veremos un patrón claro: Dios llama a quienes parecen inadecuados. Moisés se sintió torpe de palabra, Jeremías se vio demasiado joven, Gedeón se escondía lleno de miedo. A todos ellos los unía una misma realidad: se sentían pequeños frente a la magnitud de la misión.
Esto nos enseña que el criterio de Dios no es el mismo que el nuestro. Nosotros buscamos títulos, experiencia, prestigio. Dios busca corazones dispuestos. No llama porque “ya podemos”, sino para que aprendamos a depender de Él. Si esperáramos estar calificados antes de responder, nunca daríamos un paso.
- DIOS CAPACITA A LOS LLAMADOS
El mismo que llama es el que capacita. Él no envía a nadie solo. A Moisés le dio palabras, a Jeremías le puso su Palabra en la boca, a Gedeón le aseguró su presencia. Esa es la clave: no somos nosotros los que logramos la obra, es Dios en nosotros.
Cuando obedecemos, aún temblando, descubrimos que la gracia de Dios nos sostiene. Nuestras limitaciones se vuelven oportunidades para que su poder se manifieste. Pablo lo resumió de forma magistral: “cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:10).
Allí donde reconocemos nuestra fragilidad, el Señor muestra su gloria y nos moldea como instrumentos útiles.
CONCLUSIÓN
Si hoy sientes que lo que Dios te pide es demasiado grande, no te desanimes. Esa sensación es parte del proceso, porque el Señor quiere que recuerdes que no se trata de ti, sino de Él. Tu llamado es un espacio donde Su fidelidad será evidente y Su poder se perfeccionará en tu debilidad.
Así que no temas dar pasos de obediencia. No esperes estar completamente preparado, porque Dios se encargará de prepararte mientras caminas. Guarda esta verdad: Él no llama a los capacitados, Él capacita a los llamados. Y confía en la promesa: “Fiel es el que os llama, el cual también lo hará”.
¡Creciendo en la Palabra y viviendo juntos en santidad!

Luiggi Naveda
Pastor Asistente

Amén pastor
Gracias Señor por fortalecernos y prepararnos cada día! 🙏🏼… Bendiciones Pastor!