UNA CRÓNICA ACTUAL
“Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí impiedad; y en lugar de justicia, allí iniquidad. Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace.”
Eclesiastés 3:16-17
Es increíble que Salomón escribiera estas palabras inspirado por el Espíritu Santo, hace un poco más de tres mil años. Ya que pareciera una crónica actual comentada en cualquier noticiero televisivo o periódico de circulación nacional.
Sin lugar a dudas, podemos ver que la ciencia se ha desarrollado a pasos agigantados; la tecnología ha aumentado sin precedente alguno. Solo el hombre no ha avanzado, en cuanto a su conciencia moral, mas bien se ha ido deteriorando cada vez más y más, generando lo que se conoce hoy, como una corrupción generalizada, que no tiene dónde parar. Gobiernos pasan, Congresos se hacen y se deshacen, y la inmoralidad, la injusticia y perversión del derecho acampan en todo lugar. Todo es oportunismo y compadrazgo.
¿Qué es lo que observa Salomón en su tiempo, que lo hace una crónica de actualidad? Lo que Salomón observa es:
1. UNA REALIDAD INNEGABLE. Desde que el hombre alteró su conciencia moral, en el Edén, trajo como consecuencia, el ingreso del pecado en la raza humana. De allí que el escritor diga: “En esta vida he visto también las injusticias que cometen los jueces, de quienes esperamos que hagan justicia.” (Eclesiastés 3:16), (TLA). La misma decepción del observador, es la nuestra. Ya que es una constante y casi se ha “normalizado” la forma de “hacer justicia” en nuestro tiempo. De igual manera lo fue, en la época del profeta Habacuc, cuya profecía proviene del 605 a.C. aproximadamente; el cual dijo: “¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.” (Habacuc 1:3-4)
2. UNA DISTORSIÓN DEL ORDEN DIVINO. Si hay algo de lo cual podemos estar seguros es, que la Biblia y sus escritores tienen una visión realista de la vida y no fatalista, ni mucho menos positivista. Salomón dijo: “Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí impiedad; y en lugar de justicia, allí iniquidad.” (Eclesiastés 3:16). La injusticia es clara y evidente en todos los niveles: sociales, políticos y religiosos. Hay una total distorsión de lo que es la justicia y el derecho, al punto que hay un reemplazo de lo bueno por lo malo, de lo justo por lo inicuo: “… en lugar del juicio, allí impiedad; y en lugar de justicia, allí iniquidad…” (Eclesiastés 3:16b). Esas son las características de los tiempos.
3. EL CONSUELO DEL CREYENTE. Un creyente jamás debe dejarse vencer por el mal y la corriente de este mundo. Siempre hay que mirar las promesas hechas por Dios en Su palabra. Salomón mismo hizo una reflexión profunda: “Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace.” (Eclesiastés 3:17). El creyente debe de saber que el padre de la fe, Abraham, tenía la certeza de que Dios no dejará nada impune, por eso dijo: “El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” (Génesis 18:25b).
El apóstol Pablo les dijo a los tesalonicenses: “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,” (2 Tesalonicenses 1:6-7). Así que amados en el Señor, confianza en nuestro amado Rey y Señor Jesucristo. Él es el Sol de Justicia. Cuando veamos corrupción y abuso, guardemos nuestro corazón para no desanimarnos, ni contaminar nuestra fe.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
