SIRVIENDO AL SEÑOR
“Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado.” (Hechos 13:2)
Es frecuente hallar en la congregación a personas que asisten por un tiempo, y sienten la necesidad de servir al señor. La iniciativa es buena, sin embargo hay que considerar ciertos requisitos, que nos mostrarán las condiciones en las cuales hay que servirle al Señor para no caer en los errores que caen los auto impulsados o los necios, que creen que por servir en la iglesia, pueden lograr a cambio cualquier cosa que se la pidamos a Dios.
Entonces ¿Quiénes pueden ofrecer su servicio al Señor? Bueno, lo podrán hacer quienes cumplan al menos con tres requisitos:
1. DEBERÁN SER PERSONAS CONVERTIDAS. Vale la pena decir que es una persona que oyendo la palabra del señor, ha llegado a la convicción que sus pecados lo alejan de Dios y su destino final es el infierno. Entonces, guiado por Espíritu santo, percibe en su corazón la necesidad de entregar su vida a Cristo Jesús y recibirlo como Su Señor y Salvador personal: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;” (Juan 1:12). Un creyente en esta condición, ha pasado de muerte a Vida; del reino de las tinieblas al reino de la luz.
En la iglesia no se debe de permitir que personas que no dan muestras de haber sido salvas, sirvan al Señor; porque lo harán con entusiasmo, pero no con la convicción de ser un hijo de Dios.
2. DEBERÁN EVIDENCIAR QUE TIENEN EL ESPÍTITU SANTO. Es otro de los requisitos imprescindibles para servir al Señor. Este requisito, ni siquiera hay que pedirle a Dios, pues él sabe darlo inmediatamente a la fe en Jesucristo como garantía de la conversión efectuada. Así lo asegura el apóstol Pablo a los efesios: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.” (Efesios 1:13).
Esto, también es muy importante en el servicio al Señor, ya que todo lo que se haga se debe de hacer de todo corazón y para la alabanza de Su gloria.
3. DEBERÁN CONTAR CON ALGÚN DON ESPIRITUAL. El ministerio es un servicio a Dios y a Su iglesia. Por eso el Señor se encarga de otorgar dones a quienes son sus hijos para la edificación de Su iglesia: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.” (1 Corintios 12:7) Para provecho de ¿quién? Del cuerpo de Cristo que es la iglesia. Porque la iglesia es como un rompecabezas, donde cada miembro es una pieza única, la cual debe de ser usada adecuadamente. Esto, hará un excelente servicio y ayudará en dar forma y funcionamiento a la iglesia. Algunos han interpretado mal el uso de su don, al pensar que es para provecho personal. Esto, es totalmente contraproducente con la voluntad de Dios, y analogía del cuerpo humano que emplea Pablo: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.” (1 Corintios 12:12) De no hacerlo así como nos indica la Escritura es afectar al cuerpo y romper la unidad.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
