IMPLICANCIAS DE LA CENA DEL SEÑOR
“27 De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. 30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. 31 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; 32 mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo. 33 Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros.34 Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere.” – 1 Corintios 11:27-34
Pablo termina de hablar sobre la Santa Cena advirtiendo del peligro que toda persona enfrenta al presentarse delante del Señor de forma indigna. Amados, no tomemos a la ligera adorar levantando manos impuras, cantar letras que no vivimos, o participar de la mesa del Señor menospreciando Su Santidad. Veamos 3 implicancias de la Cena del Señor:
- UNA ADVERTENCIA SERIA (vv.27,30): “27 De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.” … “30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.”
Cuando Pablo dijo que nadie debe tomar en forma indigna la Cena del Señor, se dirigía a los miembros de la iglesia que estaban participando de ella sin pensar en lo que realmente significaba. La expresión “indignamente”: implica hacerlo de forma inapropiada.
| ¿Qué pasaba en Corinto? | ¿A qué nos ha llamado el Señor? |
| Algunos tenían una actitud divisiva. | “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.” – 1 Corintios 1:10 |
| Algunos discriminaban a otros miembros por su condición social. | “Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?” – Santiago 2:1-4 |
| Algunos comían y bebían en exceso en el tiempo de Santa Cena. Deshonraban la celebración al Señor. | “Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.” – 1 Corintios 11:21-22 |
| Algunos no reconocían que el pan y el vino simbolizaban la muerte expiatoria de Jesús. | “De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.” – 1 Corintios 11:29 |
¿No será que algunos hoy en día están participando de la Santa Cena de la misma manera? Cualquiera que actúa así “es culpable de pecar contra el cuerpo y la sangre del Señor.” En lugar de honrar el sacrificio de Cristo, participan de la culpa de los que lo habían crucificado. Nadie es digno de participar de la Cena del Señor. Todos somos pecadores salvados por gracia invitados a la mesa del Señor para participar de Su Cena.
La Santa Cena no es un simple rito, sino un sacramento dado por Cristo para ayudarnos a fortalecer nuestra fe.
La Palabra sigue diciendo, “Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.” (v.30) El hecho de que algunos de los miembros de la congregación habían muerto puede haber sido un juicio sobrenatural sobre la iglesia en Corinto. Este tipo de juicio disciplinario resalta la seriedad de la Cena del Señor. Dios usa algunas veces la enfermedad o muerte como castigo o juicio. Para citar dos ejemplos: la muerte de Ananías y Safira (Hch. 5:1-10), y la muerte de Herodes Agripa I (Hch. 12:23) como actos de juicio divino.
- UNA EVALUACIÓN PERSONAL (vv.28-29,31-32): “28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.” … “31 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; 32 mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.”
Debemos examinarnos para ver si tenemos algún pecado sin confesar o algún resentimiento oculto, preparándonos adecuadamente. Antes de participar de la Cena del Señor, debemos escudriñar nuestra propia conciencia, y examinar nuestras motivaciones y actitudes. Somos muy firmes para examinar a otros, pero nos falta humildad para examinarnos a nosotros mismos. La idea de Pablo, no es comprobar quién es digno y quién no lo es, realmente ninguno es digno de tener audiencia ante el Rey. El punto es, examinarnos y arreglar cuentas, porque la invitación está abierta: “… pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.” Es decir, esta evaluación no tiene una intensión punitiva; sino, una invitación a arreglar cuentas con Dios. ¡Gloria a Dios por sus lindas oportunidades!
Debemos prepararnos para la Cena por medio de una sana introspección, confesión de pecado y la resolución de cualquier diferencia que tengamos con otros creyentes a través del perdón. Esta evaluación quita la barrera que afecta nuestra relación con Cristo y con otros creyentes.
Stephen Charnock dijo: “Es triste que seamos cristianos en la Santa Cena, paganos en nuestro trabajo y demonios en nuestra casa.”
Debo preguntarme con seriedad, ¿Por qué participo de la Cena del Señor? ¿Cuál es la motivación para hacerlo? Si no participamos, ¿tengo temor de lo que otros puedan pensar mal de mí? ¿Más fuerte es mi temor delante de los hombres que delante de Dios?
Algunos teólogos sostienen que la frase del v.29, “sin discernir el cuerpo”, implica no considerar que somos una comunidad; porque somos “el cuerpo de Cristo”, y lo que yo haga o deje de hacer va a impactar positiva o negativamente la iglesia. La idea de evaluar mi corazón y reconocer algún pecado arraigado, debe conducirme a participar de la Cena del Señor y no a excluirme de ella. Si después de evaluarme decido no participar, entonces estoy abrazando más fuerte mi pecado que la confesión delante de Dios.
Y, aún, cuando toque recibir la disciplina de Dios, debemos entender su propósito. El castigo de Dios sobre sus hijos es correctivo e instructivo, no penal y destructivo. Por lo tanto, “castigados por el Señor” contrasta con la frase “condenados por el mundo”.
- UNA CONSIDERACIÓN FINAL (vv.33-34): “33 Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros.34 Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere.”
El tiempo de celebración de la Santa Cena, era un tiempo de koinonía donde las familias traían sus viandas para comer juntos. Pero, esto se fue desvirtuando cuando había una suerte de competencia quien traía las mejores viandas.
Pablo estimula a sus lectores diciéndoles “esperaos unos a otros” (v.33) cuando os reunís a comer. Debía haber un genuino interés de compartir los unos con los otros, esto debía ser la regla. “La comunión cristiana debe ser parte de la comunidad cristiana. Cuando la Iglesia olvida que es un cuerpo, su culto deja de honrar al Señor.” Debe ser nuestro anhelo llegar a esta Cena deseando tener comunión con otros creyentes con un mismo sentir en el corazón.
“No podemos amar Al que está sentado en el trono, nuestro Señor; si no amamos al que está sentado a nuestro costado, nuestro hermano.” La Cena del Señor implica la unidad y el compañerismo de la iglesia. Por consiguiente, no debe haber lugar para grupos, discriminación social o maltrato entre hermanos.
La Cena del Señor describe las Buenas Nuevas de la muerte y resurrección de Cristo por los pecadores. La ceremonia incluye tres miradas: una mirada hacia atrás, a su muerte; una mirada interior a nosotros mismos, ver nuestra condición, y una mirada hacia adelante, a su gloriosa segunda venida.
¡Estudia la Palabra! ¡Vive la Palabra! ¡Enseña la Palabra!

Daniel Alcántara
Pastor Titular
