IMPERATIVOS EN EL CAMINAR CRISTIANO
«Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor.»
1 Co. 16:13-14
En los últimos versículos de su primera carta a los Corintios, el apóstol Pablo presenta una serie de instrucciones breves, pero profundamente significativas. Como quien deja sus palabras finales antes de partir, condensa en unas pocas frases cinco exhortaciones que resumen aspectos esenciales del vivir cristiano.
Estas no son simples consejos: son llamados urgentes, imperativos espirituales.
1. Estar vigilante: “Velad”
Este verbo implica una vigilancia activa y continua, no pasiva. Como un centinela que permanece alerta durante la noche, el creyente debe mantenerse despierto espiritualmente. Pablo exhorta a los corintios a no dejarse adormecer por las influencias del mundo, las divisiones internas ni las falsas doctrinas. Esta vigilancia incluye estar atentos a la venida del Señor y al bienestar del cuerpo de Cristo.
2. Mantenerse en pie: “estad firmes en la fe”
La fe no es solo creer, es permanecer. Cuando Pablo dice “estad firmes”, habla de tener raíces profundas en la verdad del evangelio. En tiempos de relativismo, confusión y presión social, somos llamados a no movernos de la esperanza que hemos recibido en Cristo. Es un llamado a la constancia, a no fluctuar ni comprometer la verdad.
3. Actuar con valor: “portaos varonilmente”
Este imperativo tiene que ver con madurez espiritual. Pablo exhorta a los creyentes a tener coraje espiritual, a no vivir con temor ni cobardía ante los desafíos de la vida cristiana. No se refiere a una cualidad masculina, sino a una actitud de firmeza, determinación y valentía moral, como soldados de Cristo.
4. Perseverancia activa: “esforzaos”
El camino cristiano requiere esfuerzo. No se trata de alcanzar la salvación por méritos, sino de responder con diligencia al llamado de Dios. Este mandato nos recuerda que debemos vivir fortalecidos en el Señor, renovando nuestras fuerzas cada día en Él. Es una vida de dependencia constante, no de autosuficiencia.
5. Nuestra esencia: “Todas vuestras cosas sean hechas con amor”
Después de los imperativos de vigilancia, firmeza, madurez y esfuerzo, Pablo culmina con el que da sentido a todos: el amor. Si hacemos todo lo anterior sin amor, hemos perdido el propósito. Este verbo no se refiere solo a acciones externas, sino a lo que brota del corazón y llega a manifestarse en los hechos.
Cinco mandatos, una sola dirección: una vida cristiana firme, valiente y llena de amor. Este es el camino para reflejar el carácter de Cristo en nuestra vida diaria y para impactar positivamente a quienes nos rodean.
Avancemos con fe.

Juan Carlos Chirinos
Pastor Asistente
