EL PADRE NUESTRO 6
“Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.”
Mateo 6:12
Esta es una de las expresiones a través de la cual se resume el Padre nuestro. Estoy casi seguro de que todos, absolutamente todos, cumplimos la primera mitad; de lo que no estoy seguro es si cumplimos la segunda parte. Pues, es aquí precisamente donde la mayoría de nosotros tenemos tropiezos. No es fácil perdonar a aquellos que nos causan daños, sufrimiento, dolor o sencillamente malos momentos.
Por eso, será necesario dividir esta oración en dos partes: Primero, la parte que nos toca de manera personal: aliviar esa carga emocional de ofensas que causamos a nuestro Dios y a nuestro prójimo. Y la segunda es poder perdonar a aquellos que nos han causado ofensas.
1. EL PEDIR PERDÓN A DIOS.
Aun esto no es fácil, pues hay personas que consideran que los que somos cristianos no debemos pedir perdón, ya que somos justificados por la fe. Es decir que Dios ya nos ha perdonado todos nuestros pecados en la persona del Señor Jesucristo. Otros consideran que, debido a la santificación en Cristo Jesús, no se necesita pedir perdón. Nada más equivocado que hacer consideraciones que no toman en cuenta que, en nuestro caminar diario, nos contaminamos en el mundo y el pecado ensucia nuestra relación con Dios. De allí que el Padre Nuestro nos enseña que debemos pedir perdón. El apóstol Juan nos asegura que si pedimos perdón, el Señor nos perdonará: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1Juan 1:9). Esto muestra que el creyente, a pesar de que vive una vida de fe, puede caer en el pecado. Tanto el Padre Nuestro, como las epístolas de Juan, son escritas para creyentes, para hacernos reflexionar.
2. EL PODER PERDONAR A OTROS.
Esto, es tanto o más difícil que la primera aseveración de este versículo. Porque quien es el puede orar diciendo: “…como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” (Mateo 6:12b) es uno que, ha nacido de nuevo, uno que ha pasado de muerte a vida espiritual y que puede llamar a Dios Padre Nuestro. En estas condiciones, por obra del Espíritu Santo, será consciente de que ha ofendido a otros, los ha agraviado. Y cuando estos pidan perdón o no lo hagan expresamente, el hijo de Dios, estará en la condición de perdonar. Ahora, si no lo hace, estará poniendo en duda su conversión.
Decía que esto es tan difícil de poder perdonar a otros, porque casi siempre reaccionamos emocionalmente y no nos damos cuenta de que Dios nos ha perdonado al momento que se lo pedimos, se ha olvidado y nunca nos recordará. Pero los seres humanos somos difíciles de olvidar, recordamos las ofensas que nos han hecho casi siempre y estamos dispuestos a tirarlos en la cara del ofensor. Pero el ofendido no se da cuenta de lo el Padre Nuestro dice: “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” (Mateo 6:12), la solicitud de pedir perdón a Dios tiene como modelo la consecuencia lógica del perdón que ofrecemos a otros.
Debemos de considerar con seriedad estos dos argumentos acerca del Padre Nuestro, de lo contrario entraremos en serias contradicciones y La Paz que trae el perdón no alcanzará a cubrir nuestros corazones, que necesitan vivir en equilibrio. ¡Medítalo!
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
