¿DÓNDE ESTÁ TU VERDADERO DELEITE?
“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.”
Salmo 37:4
Todos tenemos cosas que disfrutamos. Hay personas que disfrutan de pasar tiempo con su familia, otras de viajar, comer, escuchar música, practicar algún deporte, conversar con amigos o simplemente descansar. Disfrutar de estas cosas no es malo. Dios mismo nos permite experimentar muchas cosas buenas en esta vida. El problema comienza cuando algo creado ocupa el lugar que solamente le corresponde al Creador.
Hoy tenemos muchas opciones para entretenernos, distraernos y sentirnos satisfechos. Tenemos acceso permanente a contenido, redes sociales, entretenimiento y todo tipo de experiencias. Podemos pasar horas disfrutando de muchas cosas y, sin embargo, tener poco interés en disfrutar de Dios.
Podemos asistir cada semana a la iglesia, cantar, escuchar sermones, participar en actividades, servir e incluso conocer bastante de la Biblia, pero eso no significa necesariamente que nos deleitemos en Dios. Podemos estar muy ocupados en la obra de Dios y, al mismo tiempo, estar espiritualmente distantes de Dios.
Deleitarse en Dios significa encontrar en Él nuestro mayor gozo y satisfacción. Significa que disfrutamos conocerlo, escuchar su Palabra, hablar con Él en oración y caminar bajo su voluntad.
Pero cuando Dios deja de ocupar el primer lugar en nuestro corazón, comenzamos a buscar satisfacción en otros lugares, y el problema no siempre está en aquello que deseamos, sino en lo que esperamos que ese deseo haga por nosotros. Ninguna persona, posesión, experiencia, logro o meta puede ocupar el lugar de Dios. Podemos disfrutar de todas esas cosas, pero ninguna de ellas puede convertirse en nuestro verdadero deleite.
Cuando Él ocupa el centro de nuestro corazón, nuestros deseos comienzan a ordenarse, nuestras prioridades cambian y aprendemos a descansar en Su voluntad.
Por eso, no busques solamente lo que Dios puede darte, busca a Dios mismo.

Alex Plasencia
Pastor Asistente
