EN EL DÍA DEL PADRE
“Entonces Manoa dijo: Cuando tus palabras se cumplan, ¿cómo debe ser la manera de vivir del niño, y qué debemos hacer con él?
(Jueces 13: 12)
El día del padre, no tiene la misma trascendencia, ni mucho menos guarda el significado que el día de la madre. ¿Cuál será la razón de esta diferencia y desventaja que de alguna manera tienen que vivir muchos padres? Quizá una de las razones sea el mal comportamiento y la irresponsabilidad que han manejado muchos padres a través de la historia.
De tal manera que la paternidad se ha visto: Cuestionada, desarticulada y abandonada; que más justo sería llamar a aquel que ha tenido hijos y se ha desentendido de ellos, un progenitor, antes que un padre.
En las páginas de la Biblia, aparece la historia de un verdadero padre, cuyo nombre es Manoa y la preocupación por su hijo, ha generado un modelo digno de admirar. Su ocasional aparición en las SS. EE. Marca tres características que adornan su personalidad y que han quedado como modelo para la posteridad.
1. ANDABA EN COMUNIÓN CON DIOS. La esposa de Manoa era estéril. Y en aquellos días vino un ángel y le dijo: “…concebirás y darás a luz un hijo.”(Jueces 13:3b). Ella se lo contó a su marido, el cual oró diciendo: “…Ah, Señor mío, yo te ruego que aquel varón de Dios que enviaste, vuelva ahora a venir a nosotros, y nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer.” (Jueces 13:8) lo que indica que su cercanía con Dios era frecuente y no ocasional, pues Dios lo escuchó.
2. ASUME UN COMPROMISO DELANTE DE DIOS. El niño aún no había nacido, pero rápidamente asume un compromiso con Dios, diciendo: “…y nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer.” (Jueces 13:8b). La pregunta es: ¿Qué padre hace eso ahora? ¿Qué padre tiene tanta preocupación por los hijos que va a tener? La mayor parte de padres improvisa la formación de sus hijos. Y si hay una preocupación, esa es el nombre del niño o la ropa que va a usar.
3. PIDE INSTRUCCIONES PARA FORMAR A SU HIJO. Fíjate lo que dice: “Entonces Manoa dijo: Cuando tus palabras se cumplan, ¿cómo debe ser la manera de vivir del niño, y qué debemos hacer con él?” (Jueces 13:12). En esta doble pregunta se evidencia: El proceso de crecimiento marcado por la gratitud, ya que era un regalo iniciarlo en los ritos de su pueblo. Y también marca la visión de una vida que ha de mantener los estándares de la consagración.
Como padres cristianos, no debe desalentarnos la pecaminosidad de nuestros hijos, pero sí preocuparnos de que conozcan a Jesucristo como Su Señor y Salvador. Las irreverencias que ellos cometan deben producirnos escalofrío, angustia y lágrimas delante del Señor, orando por sus vidas y corrigiendo oportunamente.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
