LA AMISTAD CON DIOS
“Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.”
Santiago 2:23
A través de toda la historia de la humanidad, Dios ha desarrollado cierto grado de amistad con algunas personas. No cabe la menor duda de que seguro lo hizo con Abel, Noé, Abraham, Moisés, David, entre otros. Pero, al único que de manera particular y específica se le atribuye el epíteto de “amigo de Dios”, por lo menos tres veces en las Sagradas Escrituras, es precisamente a Abraham.
¿Qué características revestían la amistad de Abraham con Dios para que se haya ganado esa nominación tan especial? Yo creo que Abraham hizo dos cosas que muy pocos hacen o que lo intentan, pero que, en el camino, lo abandonan.
1. REQUIERE OBEDIENCIA. Las Sagradas Escrituras dicen: “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.” (Génesis 12:1). Las evidencias de aquellos que dejan su tierra, su casa, su comodidad, sus bienes y sirvientes; no lo hacen por necesidades económicas, claro está. Sino que lo hacen por buscar sociedades mejores y más desarrolladas, o por confort. Pero nada de eso lo movía a Abraham.
Lo que sí encontramos en la Biblia es a un Abraham obediente. Pues, el texto bíblico indica: “Y se fue Abram, como Jehová le dijo;…” (Génesis 12:4a). Eso es obediencia, ya que no fue a una tierra de mejor y más desarrollada cultura; sino a una tierra de mayor oscurantismo, lleno de espiritualidades extrañas y de un politeísmo exacerbado.
2. REQUIERE CONFIANZA. Abraham había empezado a caminar con Dios e iba descubriendo Su grandeza, Su majestad, Su poder, Su misericordia, Su bondad. Cada vez más se iba afirmando en sus tratos con Dios y estableciendo una confianza admirable. Cuando el rey de Sodoma quiso bendecirlo con todo el botín que recogieron al vencer a Quedarlaomer, Abraham se negó a recibir con estas palabras: “He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram;” (Génesis 14:22-23). ¿Por qué no recibió Abraham el botín? Porque la confianza de Abraham no estaba colocada en hombre alguno, sin importar quién sea, sino en Dios, quien lo llamó y le dio muchas promesas. Luego le vino la palabra de Jehová a Abraham, que le dijo: “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra.” (Génesis 15:6-7). Este último versículo, la versión TLA, lo traduce esta manera: “Yo soy tu Dios, y tú eres mío porque confías en mí.” (Génesis 15:7), donde la palabra creer se traduce como confianza.
Sin duda, la obediencia a Dios y la confianza total en Él son los elementos imprescindibles para establecer amistad con el Señor. ¡Examínalo!
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
