PLANIFICANDO SABIAMENTE
“Escúchenme, ustedes, los que dicen: hoy o mañana iremos a la ciudad; allí nos quedaremos todo un año, y haremos buenos negocios y ganaremos mucho dinero.”
Santiago 4:14 TLA
Es normal que al término de un año e inicios de otro, hayan quedado cosas pendientes y muchas otras por hacer, que se irán dando de a pocos conforme a la planificación que se establezca.
Es bueno planificar. Esto, requiere de pensar, organizar y decidir lo que se ha de hacer en el futuro. Lo malo está en no considerar a Dios, que es el dueño de la vida y por su puesto del futuro. Simplemente planificamos olvidando que no somos dueños de la vida y que el futuro no nos pertenece. Creo que bueno sería seguir el consejo de Santiago o Jacobo que fue el medio hermano del Señor Jesucristo y pastor de la iglesia de Jerusalén, quien nos dice que hay que:
1. CONSIDERAR LA FUGACIDAD DE LA VIDA. El hombre está acostumbrado a llevar adelante sus planes, sin considerar la brevedad de la vida. Por eso, Santiago dice: “¿Cómo pueden hablar así, cuando ni siquiera saben lo que les va a suceder mañana? Su vida es como una niebla aparece por un poco de tiempo, luego desaparece.” (Santiago 4:14 TLA). La palabra de Dios no es ni fatalista, ni positivista; es totalmente realista y nos advierte en contra de la arrogancia en la planificación que no considera a Dios. Y que en algunos casos los desafía abiertamente. Y no hace ninguna referencia a él en la planificación.
2. LA VIDA Y EL ÉXITO NO DEPENDEN DEL HOMBRE. Sin duda que muchos seres humanos, habrán podido llevar a cabo una serie de planes que les han dado buenos resultados. Pero esto, no siempre es así. Está muy bien planificar, pero mejor es considerar a Dios, ya que de él depende la vida y sin duda que también permite tener éxito en el futuro. Insistir en no considerar a Dios, es sencillamente arrogancia necia y práctica, la cual es pecado y un abierto desafío a Dios. Hay que recordar lo que el rey David afirmaba: “Dios mío, tú estás en el cielo, pero cuidas de la gente humilde; en cambio a los orgullosos los mantienes alejados de ti.” (Salmos 138:6 TLA).
3. LA TRANSITORIEDAD DE LA VIDA DEMANDA DEPENDER DE DIOS. Si todos los seres humanos fuéramos conscientes, nos daremos cuenta de que la vida pasa en un abrir y cerrar de ojos, por lo que deberíamos considerar la recomendación de Santiago: “Mas bien, deberían decir: Si Dios quiere, viviremos y haremos esto o aquello.” (Santiago 4:15 TLA). Esto, es lo que todo creyente debe de hacer los presentes días al planificar los asuntos personales, familiares, ministeriales, laborales, etc. Ya que considerar a Dios en nuestras vidas y todo lo que hacemos nos hace ver la dependencia de Su admirable providencia. ¡Considéralo!
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
