EL DOLOR DE SER CRISTIANO 3
“Pero cuando les escribí, estaba yo tan triste y preocupado que hasta lloraba. No quería ponerlos tristes, pero si quería que se dieran cuenta del gran amor que les tengo.”
2 Corintios 2:4 TLA
Pareciera increíble que un hombre como Pablo, escribiera estas palabras testimoniales donde se aprecia el dolor y sufrimiento del misionero cuya pasión por las almas perdidas no tenía límite, del pastor altamente preocupado con los hijos espirituales que tenía, del líder ejemplo y modelo de todos los tiempos. Del cual, con mucha razón, sus biógrafos lo declaran como “el mejor de los creyentes”.
¿Qué es lo que trae tristeza, dolor y lágrimas a un líder tan connotado como lo era Pablo? La oposición al mensaje de Cristo, la disciplina de un miembro que había pecado contra Dios y la iglesia, y que había ofendido gravemente a Pablo; la relación pastoral herida y afectada entre Pablo y la comunidad de Corinto. Esto trajo una experiencia que lo llevó a:
1. VIVIÓ TRIBULACIÓN Y ANGUSTIA. Sin duda que Pablo vivió esta experiencia dolorosa, ya que no es costumbre en él, la exageración. Más bien, Pablo es muy realista al mencionar esta situación de la siguiente manera: “Pero cuando les escribí, estaba yo tan triste y preocupado que hasta lloraba.” (2 Corintios 2:4a) TLA. Este, fue un tiempo en el que pasó con mucha tribulación y angustia en el corazón. Las presiones eran frecuentes y las aflicciones intensas. Pablo, tenía tal angustia, que se estrechó su vida emocional al punto que no dejaba de llorar hasta el momento de escribir la carta. Eso marca la honestidad, la sinceridad del ministerio pastoral.
2. NO QUERÍA CAUSAR TRISTEZA. El propósito de Pablo no era causar tristeza en sus hermanos y ovejas de Corinto; sino, mostrarles un amor superabundante, un amor de sacrificio, un amor que sobrepasaba lo ordinario: “No quería ponerlos tristes, pero si quería que se dieran cuenta del gran amor que les tengo.” (2 Corintios 2:4b) TLA. Vale la pena decir que no era solo afecto, sino que, era verdaderamente el amor extraordinario de un pastor amante.
El liderazgo cristiano auténtico sufre por sus ovejas, por sus hermanos que se hallan en diversos tipos de prueba. Y Pablo aquí muestra el corazón tierno que tenía y lo vulnerable que era en situaciones como las que le tocó vivir. Sin embargo, sus lágrimas no contradicen la firmeza y seriedad en las cosas espirituales. Esto hace perfecta justicia al proverbio que dice: “Más te quiere tu amigo cuando te hiere que tu enemigo cuando te besa.” (Proverbios 27:6)
¡Examínalo!
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
