UNA NUEVA HISTORIA
“54 Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él. 55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 56 y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.57 Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él … 59 Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió. Y Saulo consentía en su muerte.”
Hechos 7:54 – 8:1a
Alguien dijo alguna vez que todos tenemos “una historia” antes de venir a Cristo, pero, imagínate el guion con el que llegó Saulo. Un hombre que asoló diversas congregaciones, que maltrató hombres y mujeres en nombre de su celo erróneo por agradar a Dios, encarceló a muchos por predicar acerca de Jesús, e incluso a los que llevó a la muerte, como el caso de Esteban: “Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo.” (Hechos 7:58).
Este relato bíblico nos enseña dos cosas:
- No hay historia tan oscura que la gracia de Dios no pueda alcanzar.
Al igual que Saulo, todos hemos cometido pecado, e incluso muchos se creen tan religiosos que agradan a Dios, pero en nuestra ignorancia solo nos alejábamos más de Él. Aun en medio de nuestra más sucia realidad, el amor del Señor nos alcanza.
Amados, nuestros más tristes capítulos pueden ser nuevamente escritos si le damos la tinta y el papel de nuestra vida al Señor.
- En las manos del Señor todo es transformado.
Saulo fue llamado luego Pablo, sí, aquel que realizó los viajes misioneros, aquel llamado apóstol a los gentiles (no judíos), aquel que se paraba en lugares populares y presentaba el evangelio con valentía, aquel que habló a las autoridades sin temor, aquel que sufrió maltrato, cárcel y apedreamiento, aquel que formó a muchos para la obra del ministerio como Timoteo, aquel que murió escribiendo sus epístolas paulinas y predicando con pasión.
Un hombre duro, cruel, sanguinario, etc., fue tocado por el Señor, quien lo llenó de pasión por el evangelio y amor por Su iglesia. Mira conmigo el cambio radical en su vida:
“Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel.” – Hechos 8:3 (aún no había tenido un encuentro personal con Jesús que se muestra en Hechos 9).
“18 Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, […] 19 sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos; 20 y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, 21 testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. 22 Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; 23 salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones. 24 Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.” – Hechos 20:18-24 (palabras de despedida del apóstol Pablo).
Amado amigo y/o hermano, Dios toma nuestra vida y le da sentido y propósito. Sin Él estamos perdidos y muertos en nuestros delitos y pecados; pero de Su mano somos guiados bajo Sus planes y Su voluntad que es buena, agradable y perfecta. Podemos creer tener vidas religiosas, pero si Jesucristo no es el Señor y Salvador de nuestra vida, sujetándonos en obediencia a Su Palabra, todo lo que hagamos será un desperdicio en planes pasajeros. ¡Vivamos para Sus planes eternos!
Por mi parte, no quiero perder ni un minuto de mi vida sin estar sujeto a Su mano, ser tranformado y usado para Sus propósitos.
¡Estudia la Palabra! ¡Vive la Palabra! ¡Enseña la Palabra!

Daniel Alcántara
Pastor Titular
