SOMOS VENCEDORES EN CRISTO JESÚS
“Más a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento”
(2 Corintios 2:14)
Pablo escribió esta carta cuando la comunidad de Corinto enfrentaba diversas dificultades, tanto internas como externas. Pablo había establecido la iglesia en Corinto, y su relación con los creyentes allí era compleja, en ocasiones, conflictiva. Este versículo habla sobre su propio sufrimiento y las pruebas que ha enfrentado, así como su deseo de reconciliarse con la iglesia de Corintios. También nos ofrece una profunda visión de la victoria que obtenemos al estar en Cristo Jesús y cómo se manifiesta en nuestra vida.
Pablo da gracias:
– Por ser dirigido en todo tiempo por un Dios soberano:
“Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén”
(1 Ti 1:17)
– Y, por la victoria prometida en Jesucristo:
“Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne,”
(Ro. 8:3)
Al afirmar que Dios siempre lleva a los creyentes en triunfo, Pablo está enfatizando que, a pesar de las tribulaciones y las luchas que experimentan, la victoria en Cristo es segura.
Al recordarnos que Cristo “nos lleva en triunfo” hace referencia a un triunfo militar, donde un general victorioso se pasea triunfante por las calles, mostrando su conquista. En este contexto, Pablo nos está transmitiendo la idea de que, a través de Jesucristo, los creyentes no solo experimentan la salvación, sino que también son partícipes de una victoria continua sobre el pecado y las adversidades.
En la segunda parte del versículo se menciona «el olor de su conocimiento», lo que implica que el conocimiento de Cristo, su enseñanza y su amor, se difunden a través de la vida de los creyentes.
¡Amado hermano!
¿Suele criticarse a sí mismo constantemente, evaluando cuán poco cumple con las expectativas? ¿Ve las bendiciones que otros reciben y piensa que simplemente usted no es lo suficiente bueno como para recibirlas también? Se causa un daño inimaginable a sí mismo con tal negatividad, hablando en su interior con un espíritu de derrota que Dios nunca quiso que tuviera.
Usted no entiende, tal vez diga, he sido rechazado. He fracasado. Me siento inútil. Es posible que se haya equivocado o que otros lo hayan lastimado.
La forma en que se percibe a sí mismo no es como Dios le ve a usted. Él le ha hecho una nueva criatura:
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”
(2 Corintios 5.17)
Jesús le ama inmensamente. Él murió por usted. Su Espíritu que mora en usted le provee todo lo necesario para que pueda triunfar. Y Cristo le dio el gran honor de comisionarle para que sea su representante ante los que no son creyentes.
Deje de denigrarse a sí mismo. En lugar de ello, busque la Palabra de Dios y descubra cuán profundamente dotado, atesorado y bendecido ha sido en verdad.
¡Hermano!
- ¿Tiene el Espíritu de Dios que lo lleva a ser un “vencedor” frente al pecado y adversidades?
- ¿Su vida cristiana la manifiesta con el “olor de su conocimiento” de Cristo, reflejando Su carácter?
- ¿Ha sido transformado y llamado por el Señor a ser una influencia con el evangelio en todo lugar?
Destruyendo barreras

José Cabanillas
Pastor Asistente
