EL AMOR DE JESÚS
“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.”
Juan 15:12-13
La vida del Señor Jesús, estuvo sembrada de amor; no solo lo muestra por los milagros que hizo: dando vista a los ciegos, haciendo caminar a los cojos, haciendo cargar su cama al paralítico después de haberlo curado. Sino por haber ofrecido Su vida en rescate por muchos (Marcos 10:45).
El amor al prójimo es el rasgo más distintivo del cristianismo, pues uno de los deseos de Jesús, era precisamente atraer a todos a sí mismo. Y este rasgo es el hilo conductor de los postulados y concreciones del cristianismo.
De allí que en la porción citada lo inicia con un mandamiento y lo termina en una acción tamizada por el amor.
De estos versos podemos aprender:
1. EL AMOR ES UN MANDATO DEL SEÑOR
No hay religión que lo exprese con tanto requerimiento y centralidad como la doctrina de Cristo Jesús:
“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros.”
(Juan 15:12a)
El amor no es una emoción sino una convicción. Pues es, el ligamento más fuerte que tiene el cristiano, sin el cual nadie podrá dar testimonio de Jesús.
En este mandamiento a sus discípulos, Jesús no les está dando una sugerencia, ni mucho menos les está otorgando un ruego. Les está dando un mandamiento que debe de cumplirse en toda época, lugar y circunstancia; y que debe de ser la condición más importante para extender Su reino.
Este es el principio más importante de la doctrina de Jesucristo: El amor.
De allí que nadie que se precie de cristiano, obviará este principio.
2. EL SEÑOR ES EL MODELO DE ESE AMOR
Ningún líder que haya pisado esta tierra y en cuyo nombre se haya levantado alguna religión, puede mostrar una vida impregnada de amor como lo fue nuestro Señor.
Jesús se muestra como el modelo perfecto que encarna lo que dice:
“Que os améis unos a otros, como yo os he amado”
(Juan 15:12b)
Esta clase de amor es el amor ágape, que es un amor de entrega, sacrificio, perdón, paciencia, servicio. Es un amor que no está fundamentado en las emociones momentáneas y pasajeras; sino en la capacidad de decidir amar al otro aún cuando no lo merezca.
3. ES EL AMOR QUE ENTRAÑA SACRIFICIO
Este es el amor de renuncia total, es el amor de sacrificio, al punto de entregar su vida por el bien de su prójimo o de los demás. Esta clase de amor marcó el estándar o nivel de aprecio al prójimo.
¿Quién podría expresar esta clase de amor?
Sólo aquel que amó a este mundo y dio su vida por ellos.
Y cuando el Señor lo dijo, lo hizo anticipando lo que haría en la cruz, solamente horas antes de ser crucificado.
De esta manera el Señor Jesucristo estableció la forma y calidad de amor con el cual deberían de amarse y tratarse sus discípulos.
De esta clase de amor el Joven Rico, no solo no podía tener; sino que, ni siquiera examinó la posibilidad de practicarlo.
Si nosotros vamos a llamar a alguien amigo, debemos de saber que esta es la clase de amor que debamos expresar y practicar siempre.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor

Linda reflexión del amor genuino. Y es que el amor verdadero solo es posible cuando uno conoce el amor de aquel que entregó su vida en la cruz par el perdón de pescados.
JESÚS LO ENTREGÓ TODDO EN LA CRUZ