LA ENSEÑANZA DEL MODELO DE LA ORACIÓN DE JESÚS
Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
(Mt. 6:9-13)
1. Introducción
En Lucas 11:1-2, los discípulos le expresan a Jesús que les enseñe a orar.
La oración fue dada a conocer: como debían proceder para hacerlo, no las palabras que debían decir.
El “Padre nuestro” es una oración modelo cuyos diversos puntos se recorren en oración, según este modelo es que una persona debe orar, Jesús les enseñó palabras, frases, pensamientos que deben ser los temas de la oración del creyente.
2. La sumisión a Dios.
2.1. Cuando un creyente ora el “Padre nuestro”, se está sometiendo a Dios, su independencia y aceptando su familia y su responsabilidad.
2.2. Dios que está en los cielos, es el Padre del creyente. De esta manera se establece una relación con el mundo invisible (celestial) y el mundo visible (terrenal).
2.3. La palabra “Padre”, establece una relación entre un creyente y todos los otros creyentes. Todos los creyentes pertenecen a la misma familia, todos tienen intereses comunes, preocupaciones y responsabilidades dentro la familia. Es la persona que ama y provee y se ocupa de las necesidades de sus hijos (Mt. 6:25-34; Sal. 103:13; He. 2:18).
2.4. El creyente se somete al “cielo”, fijando su mente y corazón en el reino de Dios y su justicia.
2.5. “Padre nuestro que estás en los cielos”: Nos dice que debemos acercarnos, en reverencia, temor y asombro (Sal 111:9).
2.6. Los cielos revelan el poder y la gloria de Dios. El espacio, nuestra la obra de sus manos (Sal.19:1; 150:1).
2.7. Cuando se conectan las palabras “Padre nuestro” y “en los cielos” se unen dos grandes cosas: el amor y el poder de Dios.
Dios ve todo desde el cielo (Sal. 33:13-19): Mira a todos los habitantes de la tierra. Considera a todas sus obras.
2.8. “Santificado sea tu nombre”:
a. Su nombre es santo, justo y puro, diferente de todo nombre. Por eso, la oración del creyente es que el nombre de Dios sea adorado y honrado por todos los hombres (Mt. 5:33-37).
b. La oración es para que los hombres consideren y traten el nombre de Dios en forma diferente, a separar el nombre de Dios de todos los otros nombres (1 Pe.1:15-16).
3. “Venga tu reino” El creyente pide y ruega varias cosas:
3.1. “Venga tu reino”:
El reino de Dios debe ser el foco de atención de los pedidos del creyente. El mensaje que Jesucristo y los primeros apóstoles predicaron, enseñaron y pidieron en oración (Mt. 3:2, 4:7; 5:3). Dios anhela el día en que gobierne y reine en los corazones de todos los hombres. El día cuando todos los hombres estén dispuestos a someterse y servirle. El creyente debe vivir y amar, toda su meta y atención, energía y esfuerzo deben estar centrados en el gobierno y reino de la tierra.
3.2. “Venga tu reino” es futuro, es la petición por algo que no existe en la tierra.
El reino de Dios es accesible. Se necesita en la tierra ahora mismo.
3.3. “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”, nos dice:
a. Que vamos a procurar de agradar a Dios en todo lo que hagamos. Haremos Su Voluntad para que sea hecha en la tierra.
b. Que Dios pueda hacer con nosotros lo que le plazca. No importa lo que escoja para nosotros, nos ponemos a su disposición, para su uso, aún si ello requiere “sacrificio”.
c. Que no vamos a estar desconformes con lo que Dios haga con nosotros.
d. El creyente está orando que el cielo (el gobierno del cielo), “venga a la tierra”. Se está comprometiendo a hacer que la tierra sea más semejante al cielo, enseñado a todas las naciones (Mt. 28:19-20).
4. “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”.
4.1. La palabra “nuestro”dejan de lado el egoísmo y muestran preocupación por otros.
4.2. “De cada día”, todo creyente tiene una porción de pan diario que es suyo. No pide el pan de otro. Sino el suyo.
4.3. “Hoy”. Esto elimina la preocupación y ansiedad acerca del mañana y del futuro.
4.4. “Dánoslo hoy”,pedimos por necesidades. El creyente confiesa su incapacidad y su dependencia de Dios. Confiar que El suplirá sus necesidades. Aún para las cosas elementales de la vida alabando a Dios por lo que recibe.
5. “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”.
La palabra “deuda” significa cuentas a pagar, obligaciones, pagar lo que se debe, lo que hay que pagar legalmente. Esta oración pide que Dios haga tres cosas:
5.1. Perdonar la deuda del pecado.
5.2 Perdonar la deuda de culpa y castigo (es culpable y tiene que orar y pedir perdón).
5.3. Perdonar las deudas propias como uno ha perdonado a sus deudores.
Al pedir perdón tenemos un deber tanto hacia Dios como hacia el hombre:
a. Nuestro deber hacia Dios es pedir perdón cuando fallamos en hacer su voluntad.
b. Nuestra obligación hacia el hombre es perdonar sus pecados contra nosotros.
6. “Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos”.
6.1. Dios no hace pecar al hombre, ni nos tienta.
a. Ora, pide que Dios te guarde de la terrible fuerza de la tentación.
b. Ora, pide que Dios te libre del mal. El Pedido es que Dios nos rescate, preserve y guarde.
6.2. El punto esencial de la doxología es que todo pertenece a Dios:
6.3. Es la fuente, el titular y el receptor del reino, del poder y de la gloria.
6.4. El creyente pertenece al reino, poder y a la gloria de Dios.
6.5. A Dios el pecado le causa gran dolor y sufrimiento (Sal 15:4).
6.6. Debemos perdonar si queremos ser perdonados.
Destruyendo barreras

José Cabanillas
Pastor Asistente
