CRECIENDO EN TODA CIRCUNSTANCIA
“¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.”
Salmos 42:11
Vivimos en una sociedad totalmente convulsionada y parece que las “malas noticias” están a la orden del día. Las muertes, los asaltos, los peligros, un diagnóstico inesperado, una enfermedad, etc., abruman y rompen nuestra paz. Por ello es menester ir con toda confianza a la Palabra de Dios.
El Salmo 42:11 describe la profunda tristeza y desánimo de David, donde se pregunta a sí mismo por qué su alma está abatida y turbada. En su caso enfrentó persecución y su vida estaba en peligro. Luego de plantearse dos preguntas, el salmista nos deja 3 consejos importantes:
- Aprender a esperar en Dios en medio de las circunstancias. El Señor es soberano y Él tiene el control de la historia; así que, no intentemos cargar lo que sólo el Señor puede sostener. El salmista le da una orden a su propio corazón para poner su esperanza y confianza en Dios, quien es su ayuda. No dejó que su propio corazón tome el control.
- Alabar a Dios en medio de cualquier circunstancia. Aún en “tiempos malos”, Dios sigue siendo bueno. Nuestros labios no deben callar producto de las circunstancias. No adoramos sólo en tiempos buenos, le alabamos porque Él es digno de toda alabanza en tiempos buenos o en tiempos “malos”.
- Profundizar en una relación con Dios en toda circunstancia. El tiempo de prueba nos ayuda a profundizar en nuestra relación con el Señor. David se identifica con el Señor llamándole, Salvación mía y Dios mío. Las pruebas traen madurez si las atravezamos correctamente.
El ser hijos de Dios no nos exime de experimentar momentos difíciles o enfrentar situaciones inesperadas. Lo enfrentó David, Moisés, Josué, etc. Entonces, cuando venga alguna situación de conflicto, podemos decir como el salmista: “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.” – Salmos 42:11. Mi confianza y seguridad no está en la ausencia de problemas; sino, en estar en las manos del Buen Pastor.
Ánimo iglesia, que al terminar este año e iniciar otro, en lugar de estar pensando: ¿cómo iniciar un año de bendición? O ¿cómo terminar este año con éxito?, pensemos en Jesús, el Buen Pastor; y como ovejas giremos alrededor de Él escuchando Su voz.
No garantizo que el 2026 será un año sin pruebas, enfermedades y lágrimas. Lo que sí te aseguro, es que el Buen Pastor es fiel a Sus promesas, y él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” Si Él lo dijo entonces confío plenamente que así será.
¡Estudia la Palabra! ¡Vive la Palabra! ¡Enseña la Palabra!

Daniel Alcántara
Pastor Titular

Worth repeating:
Mi confianza y seguridad no está en la ausencia de problemas; sino, en estar en las manos del Buen Pastor.