UNA LUZ EN LAS TINIEBLAS
“Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo.”
Filipenses 2:14-15
Una de las cosas que el creyente debe de estar bien apercibido es que, vivimos en medio de una “…generación maligna y perversa…” (Filipenses 2:15a). Tan solo elevar un poco la mirada, sirve para darse cuenta de la miseria en la que se mueve este mundo. Una miseria generada por el hombre, una corrupción galopante y desbocada que hace oler lo putrefacto de su accionar en medio de cualquiera de los estratos sociales en que vivimos.
Las calles inseguras, la violencia en colegios, estadios, mercados y playas. Las huelgas constantes, los asesinatos selectivos, las explosiones en hogares y negocios. La inseguridad ciudadana, las nefastas soluciones gubernamentales, los pobres y nada efectivos operativos policiales, el constante enriquecimiento de autoridades que deberían hacer justicia, en contraposición de las soluciones nefastas y prevaricadoras que muestran; han llegado a ser el pan de cada día, el diálogo obligado del ciudadano de a pie, del ocaso de la ley y la razón.
Entonces el creyente se pregunta: ¿Qué debemos hacer nosotros?
1. HACED TODO PERO SIN MURMURACIONES Y CONTIENDAS. Si el creyente pierde su comunicación con Dios, estará más permeado por las cosas que se suceden en el mundo y en sus alrededores. Cuántas veces el pueblo de Dios no ha echado mano de este mecanismo, para dar a conocer su descontento. Lo hizo durante toda la travesía del desierto.
El hombre con el materialismo en su cabeza y su corazón apegado a las cosas de este mundo, no le ha importado hablar mal de Dios, de sus líderes, de la iglesia, de sus amigos y del mundo en general. Y creo que todos hemos caído en esta suerte de pandemia espiritual, cuyo contagio ha socavado los cimientos de la humildad y la mansedumbre. La época en la que vivió Pablo, no fue menos mala, ni menos violenta que la nuestra; de allí el sabio consejo: “Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa…” (Filipenses 2:14-15a)
2. SED UNA LUZ EN MEDIO DE LAS TINIEBLAS. A pesar del mundo que nos rodea. A pesar de su silencio cómplice a las injusticias perpetradas. A pesar de lo hediondo que sea y de tener que ajustar la nariz para no caer mareado y adormecido por una cultura mediocre que todo lo justifica. Debemos dejar que nuestra luz alumbre, aunque a veces titilante; no permitamos que el mundo y las tinieblas lo apaguen. No somos lo que nos proponemos ser, sino tan solo espejos que reflejan la luz brillante de Jesucristo.
Aunque Pablo dice: “Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo.” (Filipenses 2:14-15), dice que somos luminares o luminarias. Eso significa que hacemos que las cosas sean visibles, que podamos advertir a otros de los peligros de esta generación. Que guiemos a los desorientados, que traigamos ánimo al corazón debilitado. Que alentemos a otras luces que se van prendiendo en medio de la sórdida penumbra en la cual vivimos.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor

Amén 🙏🏼