ORANDO Y CANTANDO LA PALABRA
“¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.”
1 Corintios 14:13-19
En este v.15 veremos dos verdades centrales en la vida cristiana: la oración y la adoración. Nuestros cantos deben ser totalmente doctrinales y nuestras oraciones deben ser totalmente espirituales. Todo lo que hacemos debe ser hecho para edificación de la iglesia y para la gloria de Dios.
¡Cuidado! Podemos orar y no ser escuchados por Dios. Podemos cantar y realmente no adorar. Veamos estas dos verdades centrales:
- La necesidad de orar con el entendimiento: “¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento;” (v.15a)
En el cristianismo hay un lugar apropiado para el intelecto. Al orar, la mente y el espíritu deben participar completamente. El cristianismo no es un intelectualismo estéril ni tampoco un simple sentimentalismo. Nuestras oraciones deben involucrar todo nuestro ser. J.C. Ryle dijo: “Dime cuáles son las oraciones de un hombre y te diré cuál es el estado de su alma. La oración es el pulso espiritual.”
En una relación matrimonial, cuando las cosas no andan bien, el primer factor que se quiebra es la comunicación; así mismo, es en la vida espiritual. Si tu vida de oración ha decrecido, es probable que tu vida espiritual esté muriendo.
Asimismo, muchas oraciones carecen de sentido teológico. Están mal dirigidas e incluso teológicamente incorrectas. Por ejemplo; se confunde a Jesús diciendo: “Señor Jesús, te amamos Padre nuestro …”. Recordemos que Jesús es la segunda persona de la trinidad, no es el Padre, sino el Hijo. O sin ninguna base doctrinal algunos en sus oraciones declaran sanidad en el nombre de Jesús, cuando no tenemos la autoridad ni el poder para decretar algo que solo Dios puede hacer según Su perfecta voluntad.
“Si realmente supiéramos quién es Dios y todo lo que nos ha dado en Cristo, nuestras vidas de oración serían muy diferentes de lo que son ahora” — R.C. Sproul. Para ello es vital profundizar la Palabra. Orar con el entendimiento implica conocer a Dios conforme Él se ha revelado en Su Palabra.
El deseo creciente de un discípulo es pedirle al Señor cada aspecto vital en la vida espiritual: “Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.” – Lucas 11:1
Un tip que nos puede ayudar al orar es ir a los Salmos. Kevin Halloran dice: “Leer y orar los salmos cada día es un entrenamiento emocional, una corrección piadosa para nuestras emociones rebeldes o ausentes.”
- La necesidad de alabar con toda doctrina: “… cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.” (v.15b)
Cuando cantamos debemos pensar en el significado de las palabras. Y aún más, todo nuestro canto debe tener sustento bíblico. La música es una buena herramienta para adorar al Señor y al mismo tiempo para enseñar la Palabra. Hay diversos cantos que llegan al trono de Dios: “hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;” – Efesios 4:19.
Mi madre solía decir: nunca cantes lo que no vives. ¿Nuestros cantos son parte de nuestra experiencia? ¿Entiendes lo que cantas? ¿Disfrutas adorar al Señor? Cuando un hombre deja de adorar a Dios, adora todo lo que le rodea. Puedes adorar tu profesión, tu dinero, tu intelecto, tu familia, etc., entonces te has convertido en un idólatra. Todos somos adoradores, el punto es, ¿a quién adoramos?
“Cuanto mejor conozcamos a Dios a través de su Palabra, más genuina será nuestra adoración” ― Bob Kauflin. Una vez más, la Palabra nos guía en cómo adorarle al Señor.
Una iglesia sana siempre está en corrección. Un discípulo de Jesús no teme ser corregido porque piensa en honrar mejor al Señor. La iglesia son personas en construcción. Recuerda que aunque la voz suene melodiosa, hay corazones que suenan desafinados. No todo santo tiene una “buena voz”; pero, todo santo tiene una canción para adorar.
Me temo que debo ser enfático en decir que no podemos adorar al Señor como nos place, con manos sucias y corazones impuros. No se trata de alabar la idea que tenemos de Dios. Algunos creen que solo se trata de cantar; pero, Dios toma en serio cada una de nuestras palabras; ya sea para ser glorificado o ser burlado por unos labios que expresan lo que el corazón no vive. Aquel que nos hizo para adorarlo también ha decretado cómo adorarlo. Nuestra adoración debe ser totalmente bíblica y completamente cristocéntrica.
Adorar es más que cantar, es llevar una vida acorde a los principios de la Palabra de Dios. El Señor debe ser alabado con la voz como fruto de un corazón rendido a sus pies. ¿Crees lo que cantas? ¿Vives lo que cantas?
Lo hermoso de la adoración cantada, no es la armonía de las voces, es la humildad de los corazones. Antes de abrir los labios debo abrir el corazón.
¡Estudia la Palabra!
¡Ora la Palabra!
¡Canta la Palabra!
¡Predica la Palabra!

Daniel Alcántara
Pastor Titular
