NUESTRO INTERCESOR
“Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”
(Hebreos 7:25)
En el capítulo 7 de Hebreos, el autor habla de la superioridad del Sacerdocio de Cristo sobre el sacerdocio levítico. El sacerdocio levítico era temporal y limitado, mientras que Cristo es nuestro Sumo Sacerdote eterno, quien ofrece un sacrificio perfecto y completo por los pecados, a todos los que se acercan a Dios, para interceder por siempre por ellos.
Esta intersección significa que Jesús está constantemente abogando por nosotros y velando por nuestros intereses espirituales y emocionales.
Padecer de una gran responsabilidad tal vez nos haga sentir abandonados, porque pensamos que nadie nos entiende lo que estamos pasando. Pero debemos estar confortados, ya que nuestro Señor Jesús lo sabe y está orando por nosotros, incluso antes de que nuestra lucha empiece, Él ya está intercediendo a favor nuestro.
Según Lucas
“Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos”
(lucas 22:31-32)
Conforme se acercaba la crucifixión, El Señor Jesús le dice a Pedro que Satanás ha pedido permiso para ser zarandeado, El Señor entendió que Pedro la enfrentaría y que Él, rogaría por Pedro para que su fe no le falte y, una vez vuelto, confirmaría a sus hermanos. En otras palabras, le estaba expresando que “los días por delante serán difíciles, pero yo estoy contigo”, y cuando hayas salido adelante, respalda a otros que sufren.
¡Hermanos!
Esto también es válido para todo creyente. Sobrevirá a muchas cargas. Así que no se dé por vencido ni deje de confiar en el Señor. Simplemente enfóquese en la sabiduría y el poder de las oraciones de Jesús por usted, y sepa que Él está sosteniéndolo en cada paso del camino. Luego, cuando todo acabe, tendrá un ministerio alentando a otros que necesitan experimentar el amor de Dios.
En conclusión, Hebreos 7:25 es un versículo poderoso que nos habla de la salvación perpetua que podemos tener a través de Jesucristo, así como la importante idea de la intercesión. Al acercarnos a Dios a través de Cristo y seguir su ejemplo al interceder por los demás, podemos tener una vida espiritual más plena y satisfactoria. Recordemos siempre que tenemos un Sumo Sacerdote que nos ofrece salvación y está siempre velando por nosotros.
¿Crees en el Señor Jesús que es tu Sumo Sacerdote e intercesor?
Destruyendo barreras

José Cabanillas
Pastor Asistente

Amén! Sí lo creo.
Jesucristo es nuestro Sumo Sacerdote e intercesor. ¡Alabado sea Su nombre!