¿QUÉ TAL TU FE?
“Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo”
Génesis 22:3
Creo que la gran mayoría de nosotros conocemos este relato bíblico de la fe de Abraham, cómo por fe obedeció a Dios, pero algo que vale la pena considerar y no dejar pasar es que, en este pasaje, Abraham nos enseña que la fe no es pasiva ni teórica. La fe es obediencia inmediata, se traduce en acciones, aun cuando el corazón está temblando. Es levantarse cuando lo más natural sería quedarse postrado por la confusión y el dolor.
El mandato que Abraham recibió era, humanamente hablando, incomprensible: entregar a su hijo en sacrificio, el hijo de la promesa, el milagro esperado por años; sin embargo, Abraham no pidió explicaciones, no exigió garantías, y no retrasó su obediencia. Dice el texto que “muy de mañana” se levantó y empezó a prepararse para hacer lo que Dios le había pedido.
Si algo más nos enseña este pasaje bíblico es que “la fe no exige entenderlo todo para obedecer a Dios, solo cree y obedece”. ¿Estás esperando a entender para obedecer? ¿Estás frenado por el miedo, la lógica o las emociones? La fe no necesita conocer el “por qué”, sino confiar en Dios.
El versículo de hoy está lleno de acción: cada verbo refleja movimiento, decisión, entrega.
La fe genuina se traduce en pasos concretos. Abraham no se quedó solo orando o deseando que todo pase… ¡Él actuó en obediencia!
- ¿Qué decisiones te está pidiendo Dios que tomes hoy?
- ¿Qué debes cortar, hacer, dejar o emprender por obediencia a Dios?
“La fe verdadera se ve en los pasos, no solo en las palabras.”
¿Por qué Abraham pudo moverse con decisión, aun en medio de semejante prueba? Porque confiaba plenamente en el carácter de Dios, hebreos 11:19 nos da la clave: “Pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos.”
Para Abraham, la fidelidad de Dios era más fuerte que la aparente contradicción de la situación. Su convicción era: Dios nunca falla, y si prometió, Él cumplirá, aunque tenga que resucitar a Isaac.
“Fe es creer que Dios sigue siendo bueno, incluso cuando no entiendo lo que está haciendo.”
Hoy, más que nunca, el mundo necesita ver una fe genuina: no una fe emocional, sino activa. No una fe que espera comodidad, sino que camina aún en el valle más oscuro.
Nuestra familia, nuestra iglesia, nuestros hijos necesitan ejemplos como el de Abraham: hombres y mujeres que obedecen, no porque todo está claro, sino porque confían en quien los llamó.
Dios, así como encontró en Abraham, espera encontrar en Su Iglesia personas dispuestas a obedecer, aunque no comprendan todo; dispuestas a caminar, aunque duela; dispuestas a confiar, aunque la lógica diga lo contrario. Que tu fe esté llena de verbos, no solo de emociones. Que la obediencia marque tu caminar, y que otros puedan ver a través de tu vida que la fe real produce acciones concretas.
«Señor, enséñame a vivir una fe activa, obediente y firme. Que no espere entenderlo todo para dar el paso de fe que me pides. Ayúdame a caminar confiando en tu fidelidad, aun cuando mi corazón tiemble. Quiero tener una fe que se mueve, una fe que te honra, y una fe que otros puedan ver. En el nombre de Jesús, amén.»

Alex Plasencia
Pastor Asistente

Qué bonito mensaje de fé