LA ORACIÓN PERSEVERANTE
“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
(Mateo 7:7-8)
Cuando usted desee oír algún asunto relacionado con Dios, escuche con confianza y sepa que Él le revelará todo lo que necesite saber para poder seguir la senda que tiene por delante. Él siempre responde teniendo en mente lo que es mejor para usted; tal vez no siempre le conteste de la manera que usted prefiere, pero Dios le comunica lo que es esencial para que ande con Él.
La cosa pedida tiene que estar en la voluntad de Dios. Y la petición no puede ser motivada por deseos egoístas.
La oración es más que simplemente pedir. La persona pide, luego busca, después llama a la puerta del cielo, hasta que Dios le otorga el pedido.
La oración perseverante es pedir, buscar y llamar hasta que la respuesta es recibida, hallada y la puerta abierta. La persona que persevera en oración ya posee la respuesta. Quizá lo pedido todavía no ha ocurrido, pero por la fe, el creyente sabe que Dios ha escuchado su oración (1 Jn. 5:14-15). La oración debe ser frecuente. Cristo mandó orar. Él dijo puntualmente: “Pedid, buscad, llamad”.
Dios otorga solamente lo que es bueno para nosotros (1 Jn. 5:14-15; Stg. 1:17). La verdadera oración, la oración perseverante, reconoce nuestra dependencia de Dios. Cuando estamos genuinamente necesitados, nos acercamos a Dios y pedimos y buscamos y llamamos.
La oración es como el pedir, en que simplemente hacemos nuestras peticiones conocidas a Dios, y todo aquel que pide, recibe. “El recibir es la recompensa de pedir”.
El que busca, halla. “El hallar es la recompensa de buscar”.
“El recibir es la recompensa de pedir”.
La oración es como el llamar hasta que se nos abra la puerta, “el entrar por la puerta abierta del cielo” “es la mejor recompensa de todas.”
Mateo 7:7-8 nos invita a desarrollar una relación personal con Dios a través de la oración. Al pedir, buscar y llamar a Dios, establecemos una comunión íntima con Él, donde podemos expresar nuestros pensamientos, emociones y necesidades más profundas.
¡Hermano!
Hay que aplicar el mensaje de Mateo 7:7-8 en nuestra vida diaria, buscando a Dios en oración y solicitándole lo que necesitamos con fe, confiando en que Él nos responderá de acuerdo a Su voluntad.
Se persevera en oración:
– El creyente tiene que venir a Dios como su Padre.
– El creyente tiene que venir a Dios por cosas buenas y sanas.
ALGUNAS PREGUNTAS:
a. ¿Por qué Dios no contesta siempre en forma inmediata?
b. ¿Por qué es necesario pedir, buscar y llamar, y continuar pidiendo, buscando y llamando?
c. ¿Por qué es preciso que pidamos si Dios conoce nuestras necesidades aun antes que pidamos?
ALGUNAS RESPUESTAS:
a. La oración nos enseña a comunicarnos y a tener compañerismo con Dios y confiar y buscar al Señor más y más.
b. La oración nos enseña tanto la paciencia como la esperanza en Dios y en sus promesas.
c. La oración nos enseña a amar y más a Dios como a nuestro Padre.
d. La oración demuestra cuán profundamente confiamos en Dios y cuánto le amamos y dependemos de Él.
Destruyendo barreras

José Cabanillas
Pastor Asistente
