LA FIDELIDAD DEL CRISTIANO
“El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto”
(Lucas 16:10)
Habrá oportunidades hoy para que usted tome atajos y haga menos que lo mejor, y usted tal vez tenga muchas razones por las que deba hacerlo de esta manera.
Cada vez que escoge desechar las oportunidades de honrar a Dios, se separa a sí mismo de las mejores bendiciones de Dios. Sin embargo, si lo glorifica incluso en los asuntos menores, Él recompensará su fidelidad.
Este versículo destaca la importancia de la fidelidad en las cosas pequeñas.
Por ejemplo, José fue vendido como esclavo por sus hermanos (Génesis 37).
Él sirvió en la casa de Potifar; fue acusado falsamente y lo encerraron en la cárcel (Génesis 39). Con todo, se negó a compadecerse a sí mismo. Por el contrario, escogió hacer absolutamente el mejor trabajo para honrar a Dios. Y el Señor lo bendijo como el segundo hombre más importante de Egipto (Génesis 41:38-41).
¡HERMANO!
– No mire a sus circunstancias ni trate de buscar atajos.
– Desempéñese lo mejor posible dondequiera que Dios le haya colocado y confíe en que Él le ensalzará (1 Pedro 5:5-6).
– En cualquier lugar que esté, trabaje con excelencia, y confíe en que Dios le dirigirá por la senda de la bendición.
– Jesús enseña sobre la importancia de ser leales en las pequeñas cosas, lo que a su vez prepara el camino para confiar en tareas más grandes.
Lucas 16:10 es una declaración que aborda temas de fidelidad y responsabilidad. Por eso este versículo destaca un principio esencial en la vida cristiana: “la fidelidad”. La frase «El que es fiel en lo muy poco» indica que la confianza de Dios en nosotros comienza en las pequeñas cosas.
Nuestras acciones diarias, nuestra administración del tiempo, nuestros recursos y nuestras relaciones interpersonales reflejan nuestra integridad y carácter.
También este versículo es fundamental para comprender cómo nuestras acciones y decisiones cotidianas reflejan nuestra relación con Dios y con los demás.
En la segunda parte del versículo nos dice que «el que es injusto en lo muy poco, también en lo más es injusto», presenta una advertencia. La injusticia en lo pequeño se traduce inevitablemente en injusticia en lo grande.
¡HERMANO!
Procure mantener su integridad en todo asunto, sea grande o pequeño
Muchas veces nuestra integridad es puesta a prueba en los asuntos monetarios. Dios nos ordena que seamos honestos, incluso en los pequeños detalles. Las riquezas celestiales son mucho más valiosas que la prosperidad terrenal; por lo tanto, si no somos confiables con nuestro dinero (ya sea que tengamos mucho o poco), no lo seremos con la gran riqueza del reino de Dios.
En este mundo donde lo grandioso a menudo se valora más que lo cotidiano, este versículo nos recuerda la importancia de ser fieles en cada acción, sin importar cuán pequeña pueda parecer.
Este versículo puede llevarnos a examinar nuestras prioridades:
¿Estamos siendo fieles en nuestras relaciones? ¿Estamos manejando nuestros recursos con sabiduría? ¿Nos estamos comprometiendo a ser íntegros en todas nuestras decisiones, incluso en las más insignificantes? ¿Rechazamos la injusticia?
Destruyendo barreras

José Cabanillas
Pastor Asistente
