LA FRAGILIDAD DE NUESTRAS PALABRAS
“Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.” (Mateo 26:33)
El Señor Jesús había anunciado que, aquella noche en Getsemaní, Él sería traicionado y negado, a lo que Pedro contestó: “Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.” (Mateo 26:33b). Cuando sucedió el primero, de esta cadena de eventos que lo llevaría a Jesús a la cruz, todos estaban profundamente dormidos. Luego huyeron despavoridamente.
Comentando este evento, John Owen, dijo: “Aun los más santos, cuando se los deja solos, pronto manifiestan ser menos que hombres; no son nada. Todas nuestras fuerzas son debilidad, y toda nuestra sabiduría es insensatez.” No hay nada más inseguro que nuestra autoconfianza; lo cual muestra en todo tiempo y en toda época la fragilidad de nuestras palabras. La vulnerabilidad nuestra reside, en lo poco que conocemos nuestra naturaleza caída. Para evitar los constantes fracasos, lo que debemos de hacer es:
1. CONOCER NUESTRO PROPIO CORAZÓN.
Es de lamentar la situación de nuestro corazón: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? (Jeremías 17:9): Esta es la radiografía espiritual más precisa de nuestra vida interior. Confiar en nuestro corazón es la forma de confiar en sí mismo. Es sacar nuestra confianza de Dios y Su palabra, y colocarlo en nuestra propia razón, sin darnos cuenta de que vivimos en un mundo lleno de información falsa, de malos ejemplos y de deidades equivocadas. No podemos poner nuestras decisiones en el tapete de la suerte o de nuestra propia experiencia.
Estamos en un mundo depravado, lleno de perversidad y miseria. Se confía en la ciencia y no en el Creador. Se confía en la criatura y no en el Dios que hizo al hombre, que lo formo y sabe cómo lo hizo y para qué lo hizo. En el mundo hay demasiada miseria, dolor, frustración; y lágrimas. Y el hombre no se da cuenta de la perversión de su propio corazón.
2. SABER QUE SEREMOS JUZGADOS.
Muy poca gente considera esta advertencia: “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.” (Mateo 12:36-37)
Y también muy pocos se dan cuenta que, cuando vuelva el Señor Jesucristo, se establecerán dos juicios. Un juicio será para aquellos que han rechazado a Jesucristo, y con él la vida eterna (Juan 3:36). Y otro juicio será para los creyentes, ante el cual las palabras serán quienes los justifiquen de alguna manera; o de lo contrario serán las que las condenen.
Muchos no se dan cuenta de que, de la manera que hablamos, estamos mostrando de manera natural lo que son nuestros pensamientos y nuestros hechos. De allí que Salomón escribiera: “La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de su fruto.” (Proverbios 18:21). Y esto puede verse en la vida de cada uno de nosotros. El mundo está lleno de mentiras y manipulaciones de la verdad o lo que se conoce como la verdad relativa.
La seguridad nuestra está, en confiar en Dios y Su palabra, como también el cuidado que tengamos al hablar u ofrecer cualquier cosa a nuestro prójimo.
¡Con la expectativa de verte!

Vicente Alcántara Ulloa
Pastor Supervisor
